Fatiga pandémica
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Fatiga pandémica

Un mal en tiempos de COVID-19

El término de fatiga pandémica fue acuñado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para definir la reacción de la población ante una pandemia que lleva casi dos años. Se habla de que la gente está cansada de esta “nueva normalidad”.

Aunque ya existen varias vacunas para prevenir la COVID-19, lo cierto es que el final de la pandemia aún se siente lejano. Y es que para hablar de la terminación de esta tendría que dejar de haber contagios, o bien lograr la llamada “inmunidad de rebaño”, que es cuando una gran parte de la población se vuelve inmune al virus y por lo tanto reduce su circulación.

Así pues, en un contexto donde el coronavirus ya es parte de la normalidad, y se habla de todo el impacto que ha tenido en la salud, también es importante conocer cómo ha afectado a la salud mental y cómo esta tiene un impacto en la física.

La OMS acuñó el término fatiga pandémica para referirse a la desmotivación y el cansancio que gran parte de la población siente/sintió gracias a las nuevas normas y prohibiciones relacionadas con el COVID.

Esta fatiga es ocasionada por las emociones, experiencias y percepciones relacionadas al estrés de la pandemia.

¿DE QUÉ FORMA AFECTA A LA POBLACIÓN?

Es casi imposible pensar que cualquier persona afrontó la pandemia sin tener ningún tipo de consecuencias, como las preocupaciones, el estrés, ansiedad, enojo, tristeza.

Quizá desde principios de este año las publicaciones de los medios de comunicación relacionadas al virus comenzaron a generar cierto malestar; y es que, ante una saturación de información, de estar día con día leyendo y escuchando cómo los casos suben y bajan, cómo se lleva a cabo la estrategia de vacunación, etcétera, es normal que todos se harten. El problema radica en que esta misma saturación lleva a las personas, por ejemplo, a dejar de tomar las medidas necesarias para evitar la propagación del virus, provoca estrés y ansiedad, lleva a la desmotivación para realizar las tareas y pendientes, entre un montón de aspectos.

GENTE CANSADA, MAYOR DURACIÓN DE LA PANDEMIA

Cuando se habla de que en marzo del 2022 se cumplen dos años desde que la COVID fue declarada una pandemia, es lógico pensar que las medidas de prevención (individuales, de establecimientos y del gobierno) han ido en declive; sobre todo tomando en cuenta que ya existen varias vacunas y que en México más de 74 millones de habitantes han recibido por lo menos la primera dosis.

Y aquí entra, por ejemplo, el llamado efecto de habitación: los expertos de la Sociedad Española de Psicología Clínica y de la Salud (SEPCYS) afirman que gracias a este efecto muchas personas interpretan la pandemia como algo no tan grave porque ya se han acostumbrado a ella.

Además, claro, están los sesgos de pensamiento que propician que las medidas de seguridad no se sigan o se debiliten. Por ejemplo, cuando alguien no conoce personas enfermas o convive con gente que no sigue las medidas sin infectarse y por eso cree que no es tan grave. O cuando interfiere el sesgo de información y las personas comienzan a buscar solamente datos que concuerden con sus hipótesis sobre el virus.

Al hablar de consecuencias para la salud se incluyen: estrés, insomnio, cambios de humor, aburrimiento, problemas de concentración y sentimientos de angustia y ansiedad. Además, tal como se mencionó anteriormente, al principio de la pandemia las personas podían sobrellevar el estrés, pero debido a la prolongación es difícil no haber pasado por la fatiga pandémica.

¿CÓMO SUPERAR LA FATIGA PANDÉMICA?

Primero es importante aclarar que en una situación como la que se vive actualmente, aunque sea de menor intensidad que hace unos meses, es totalmente válido sentir emociones negativas que no deben ser reprimidas, sino manejadas.

Es común escuchar que la pandemia se siente como una pausa en la vida, pero, si bien cada contexto es diferente, es una oportunidad para detectar emociones y pensamientos negativos y transformarlos; además de disfrutar del trabajo y la escuela en casa con la familia y seres queridos, por ejemplo.

CÓMO AFRONTAR LA FATIGA PANDÉMICA

Conocer las emociones propias: Dedicar tiempo a reconocer y entender las emociones negativas es un punto clave porque si no se está bien con uno mismo, muy difícilmente se estará con los demás. Implementar algunas distracciones es una buena idea.

Consumo de información sobre la COVID: Aun y cuando las redes sociales y los medios de comunicación en general están saturados de información de la pandemia, consumir esta antes de dormir, por ejemplo, solamente generará que el cuerpo no descanse por estar pensando en ella.

Disfrutar el ocio: Si bien las medidas restrictivas de la pandemia han ido disminuyendo, saber afrontar y sacarle ventajas a las que aun se tienen es importante para no caer en el estrés.

Las relaciones personales: Muy probablemente todas las personas han vivido una situación difícil gracias a la pandemia de COVID, así que es un buen momento para reforzar las relaciones con los demás y, ¿por qué no?, forjar nuevas. Ofrece apoyo siempre que esté dentro de tus posibilidades.

Cuidado propio: Está de más hablar de lo importante que es mantener una buena salud ante la situación que se vive actualmente. Hacer deporte, comer sano lo más regular posible, y dejar hábitos toxicos que dañen el cuerpo y la mente, es fundamental para estar bien consigo mismo y, por lo tanto, poder afrontar la fatiga.

A forma de conclusión podría decirse que es importante seguir respetando las normas que aun no se han levantado, pero a la vez es recomendable limitar el consumo de información relacionada a la pandemia para evitar una saturación o estrés; si se dedica demasiado tiempo a leer notas que sólo hablan de cómo van en aumento los casos, a pesar de la vacunación, es muy probable que aparezca esa sensación de desgaste, angustia y soledad.

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