Cristina Peri Rossi
Literatura

Cristina Peri Rossi

Versos descarnados y transgresores

Profesora, traductora, escritora, poetisa y articulista, Cristina Peri Rossi es una de las autoras más completas y versátiles de las ultimas décadas. Tiene un amor nato por las palabras y su obra está impresa de ese cariño. La escritora usa la literatura como una forma de explorar la sexualidad y discute temas como el amor romántico, la mirada masculina y la heterosexualidad.

Su prosa y verso están marcados por un estilo experimental. Su escritura combina lo fantástico, lo erótico y lo político.

BREVE BIOGRAFÍA

Rossi nació el 12 de noviembre de 1941 en Montevideo, Uruguay. Es hija de dos inmigrantes italianos y desde pequeña su madre notó el talento que tenía para la escritura. Su padre murió cuando era pequeña. Cristina tenía una relación muy cercana con su tío comunista que tenía una biblioteca donde la joven aprovechaba para leer todos los libros que quería, puesto que la situación económica de la familia para comprar libros no se lo permitía.

En la década de los 60 publicó su primer libro de cuentos Viviendo. Fue catedrática de literatura hasta su exilio. Cristina ha utilizado su voz para pronunciarse en contra de las dictaduras, para luchar por los derechos de la comunidad LGBT+ y las mujeres.

LAS MUJERES EN EL BOOM LATINOAMERICANO

Este movimiento generalmente se asocia a escritores como Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes, y escritoras como Cristina se han quedado detrás de sus contemporáneos masculinos.

El Boom latinoamericano, movimiento al que pertenece Cristina, fue un fenómeno literario que surgió entre la década de los 60 y 70 cuando la obra de un grupo de artistas latinoamericanos comenzó a ser distribuida y vendida por todo el mundo. Quizá la obra más conocida sea Cien años de soledad de García Márquez, puesto que el clímax del movimiento se le atribuye a esta obra.

Pero ¿qué pasa con las autoras? Justamente entre toda la literatura femenina puesta detrás de sus contemporáneos hombres, se encuentra la obra de Peri Rossi: trabajo experimental y bañado en tintes políticos. Cristina se hace un lugar junto a las grandes: Gabriela Mistral, Elena Garro, Clarice Lispector, María Luisa Bombal, Rosario Castellanos e Inés Arredondo.

JAQUE A LA PERSPECTIVA PATRIARCAL

Traducida a más de 20 idiomas, la obra de esta autora deja ver su pasión por los animales, las artes, los paisajes y el mundo en general. Para Cristina la literatura está ampliamente ligada a los aspectos sociales; desde sus primeras obras habla acerca del papel de la mujer en una sociedad machista y del lesbianismo. La escritora es sensible a los temas sociales.

Habla constantemente del amor, tema universal, pero no lo hace del amor heterosexual, sino del amor entre mujeres. Durante algún tiempo sus escritos fueron censurados por esta causa, pero Cristina persistió y en sus palabras brinda a los lectores una visión de este sentimiento lejana a la mirada masculina que por años ha impregnado las novelas y poemas románticos.

Ha mencionado en entrevistas que piensa que el hablar del amor ha sido un privilegio de los hombres escritores donde las mujeres han quedado como musas, así que ¿por qué no relatar la perspectiva femenina?

Cristina rompe con la idea del amor romántico. Para ella este y el desamor van estrechamente de la mano, los sentimientos son efímeros y absolutamente nada es para siempre. De ahí la belleza de sus poemas: botellas que condensan el clímax.

Algunos de sus poemas románticos se sienten como caminos que convergen en cierto punto y se van apagando en la distancia; dando a entender que el amor después de su punto más alto evidentemente se va consumiendo.

Quizás uno de los poemas más hermosos de Cristina es Amar es traducir -traicionar donde se plasma la idea de que cuando dos personas se aman, aunque sea intensamente, si lo hacen de distintas formas puede que en algún punto la relación se quiebre y cada uno, amando a su manera, termina pensando en sí mismo.

Como se ha abordado anteriormente, Cristina pone en tela de juicio lo “socialmente establecido” y se burla de la heterosexualidad. En su poema Lingüística general escribe acerca del sexo lésbico en una época donde ser hetero era la única forma de encajar en una sociedad cristiana por excelencia.

Te amo esta y otras noches

con las señas de identidad

cambiadas

como alegremente cambiamos nuestras ropas y tu

vestido es el mío

y mis sandalias son las tuyas

Como mi seno es tu seno

y tus antepasadas son las mías...

y a la noche quizás salgamos a pasear tú y

yo vestida de varón y la otra de mujer

como consagra

el uso de la especie y

consejo divino: Creced

y dividíos

Multiplicaos en vano.

SOBRE EL EXILIO

Partir es partirse en dos”, Escribió en su poema Estado de exilio (2003). A los 29 años la autora tuvo que salir de su natal Uruguay para dirigirse en calidad de exiliada a España; esto como medida preventiva ante la represión existente en la capital uruguaya, producida por la convulsa situación política que se vivía en el país durante aquel año. Tiempo después se refugió en Francia con la ayuda de su amigo Julio Cortázar, después regresó a España y aunque a finales de los 80 su país le concedió de nuevo la ciudadanía, ella decidió quedarse en Europa.

Y es que Peri Rossi, desde España, fue testigo del régimen dictatorial que frustró su deseo de volver a casa durante mucho tiempo; ella luchaba clandestinamente desde Barcelona, su obra fue prohibida en Uruguay e incluso hasta su nombre en los medios de comunicación.

En varias entrevistas ha dicho que, aunque no se siente del todo cómoda en España, una escritora necesita sentirse así para poder crear. Además, cree firmemente que una verdadera patria es la que lucha por los derechos de sus habitantes y de los animales. Su experiencia como exiliada es un tema constante dentro de sus escritos.

EL AMOR Y LA SEMIÓTICA

En su poema La ofrenda Cristina habla de cómo el amor trasciende la lengua y los símbolos, dejando que los dos amantes sean un solo ser que se entiende por sí mismo sin necesidad de un canal.

Ama las casas

como las diosas profanas

amaban los templos en su

interior

a la luz de las ardientes velas

con el perfume dulce de las ebrias belladonas celebra

los cultos sediciosos del amor en lenguas diversas.

Griego, latín y un dialecto olvidado se

mezclan en su boca. Como pétalos de un

ramo gotean las sílabas de varias fuentes

y la palabra obscena cae como licor

colmado como última ofrenda.

Pienso que se escribe porque se muere, porque todo transcurre rápidamente y experimentamos el deseo de retenerlo; la literatura es testimonio, precisamente porque todo está condenado a desaparecer, y eso nos conmueve y a veces nos pide a gritos resistencia. Escribo, por lo tanto, porque estoy momentáneamente viva, en tránsito, y no quiero olvidar”.

La anterior cita de la autora resumn el por qué de su obra. Cristina es la poetisa por excelencia cuando se quiere ver el arte desde su punto social y el cuestionamiento de este. Sus versos, como la buena poesía, tienen las palabras contadas, exactas, transmiten su propósito y se quedan en la mente, como imágenes que nunca se borran.

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