Horizontes del 2022
Opinión

Horizontes del 2022

Jaque Mate

Este 2022 tiene más números iguales que cualquier otro en este siglo y muestra un atractivo especial por la reiteración del “2”. Habrá que esperar dos siglos para llegar al 2222, cuando serán cuatro los números iguales, pero dudo que yo alcance ese momento.

Es posible que a esta combinación de “2” se añada un 2 por ciento para el crecimiento económico de México. Esto sería una desaceleración dramática ante el 6 por ciento esperado para 2021 y significaría que al final del 2022 la economía mexicana no se habrá recuperado del desplome de 2020.

Sin embargo, todo nuevo año genera esperanzas. Es parte de la naturaleza humana ver el futuro con optimismo. Los desastres, cuando ocurren, siempre nos toman desprevenidos. Van en contra de nuestra forma natural de ver el futuro.

Este 2022 comienza, empero, con dificultades. El repunte económico posterior a la pandemia ha perdido vigor. Se han registrado cuellos de botella en la producción de semiconductores y chips de computadoras y en la logística de transportación. Ha habido también fuertes aumentos en los precios de algunas materias primas, especialmente petróleo y gas, que se han sumado a excesivos gastos gubernamentales para provocar una escalada inflacionaria.

La economía no es el único motivo de preocupación. Si bien las empresas farmacéuticas tuvieron una reacción extraordinaria al desarrollar vacunas para el COVID-19, la enfermedad ha resultado más persistente y amenazante de lo que se pensaba. El SARS-Cov-2 es más mortífero que otros virus y ha mostrado una enorme capacidad de mutación. Las variantes delta y ómicron han resultado más contagiosas que las cepas originales y han hecho imposible bajar la guardia a dos años del inicio de la pandemia.

Hay un cansancio creciente ante los confinamientos impuestos por los gobiernos. Además, un porcentaje sorprendentemente alto de personas se ha negado a aplicarse alguna vacuna. Esto ocurre incluso en países con altos niveles de educación. El rechazo a las vacunas se produce por información falsa difundida a través de redes sociales.

No es posible ver el 2022 y los años posteriores sin entender la importancia de la tecnología en nuestras vidas. Los teléfonos inteligentes se han convertido en las herramientas más importantes en la existencia cotidiana de miles de millones de personas en el mundo. Se usan cada vez menos para hacer llamadas telefónicas y más para un sinnúmero de otras tareas, desde leer periódicos y ver videos y películas hasta llamar vehículos de transporte, definir rutas en mapas, generar pases de abordar para aviones, mostrar certificados de vacunación, obtener información de cualquier tema y mucho más.

La tecnología nos ayuda a organizarnos y a ser más productivos, pero implica también riesgos. Unos tienen que ver con la privacidad: las nuevas tecnologías son capaces ya de reconocer a las personas y por lo tanto de darles seguimiento. En China han permitido la creación de un sistema de control de población cada vez más reminiscente de la sociedad sojuzgada que George Orwell describió en su famosa novela 1984. Redes sociales como Facebook, Instagram y Twitter se han vuelto indispensables para difundir ideas, pero ejercen también una censura discrecional que inhibe la expresión libre.

Estamos entrando a un año nuevo con temores naturales, pero también con optimismo. La historia no es una simple cadena de progreso ininterrumpido. Cada determinado tiempo hay golpes y retrocesos, pero al final se avanza. El 2020 fue un año de retroceso y el 2021 nos dio una recuperación indiferente, pero quizá este 2022, estéticamente atractivo por su repetición de dígitos, nos abra horizontes mejores.

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