SARS-CoV-2 mutante
Reportaje

SARS-CoV-2 mutante

Metamorfosis de un virus que no desiste

No es una película de terror. El mundo entero permanece en alerta sanitaria ante una nueva amenaza. El estado de pandemia se nos ha vuelto crónico. Ahora, el escenario es que el SARS-CoV-2 (que causa la enfermedad COVID-19) mutó y una nueva variante llamada ómicron acapara los espacios de infinidad de medios de comunicación alrededor del mundo. Recientemente, según un informe de Google, la palabra ómicron se convirtió en la más buscada en la web.

Pero, comencemos desde el principio. 24 de noviembre del 2021: una nueva variante del SARS-CoV-2 fue notificada a la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se detectó por primera vez en muestras recolectadas el 11 noviembre del 2021 en Botsuana y el 14 de noviembre del 2021 en Sudáfrica.

26 de noviembre del 2021: la OMS nombró a la variante ómicron B.1.1.529 y la clasificó como variante de preocupación. Cabe mencionar que el organismo, en colaboración con asociados, redes de expertos, autoridades nacionales, instituciones e investigadores, ha vigilando y evaluando la evolución del SARS-CoV-2 desde enero de 2020. La aparición de variantes que suponían un mayor riesgo para la salud pública mundial, a finales de 2020, hizo que se empezaran a utilizar las categorías específicas de variante de interés (VOI por sus siglas en inglés) y variante preocupante (VOC), con el fin de priorizar el seguimiento y la investigación a escala mundial y, en última instancia, orientar la respuesta a la pandemia de COVID-19.

Es así que ya existen muchas variantes de COVID-19 y de acuerdo a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), como ya se explicó líneas arriba, los científicos monitorean todas, y las clasifican, para hacerlo se basan en la facilidad de propagación, la gravedad de los síntomas o la eficacia de las vacunas contra la variante. Hasta la fecha las variantes de preocupación son delta y ómicron.

De esta última, desde su advenimiento en noviembre del año pasado, numerosos países han comunicado casos y brotes, y algunos de ellos constatan un incremento muy rápido en el porcentaje de casos. Cabe mencionar que antes de su aparición, delta era la variante que se consideraba como la más contagiosa. Pero ahora, ómicron alienta a la rápida propagación.

Por ejemplo en el país vecino Estados Unidos el 30 de noviembre del 2021 designaron a ómicron como variante de preocupación; para el primero de diciembre del 2021 ya se tenía el primer caso confirmado. Ahora, esta variación del virus es la más dominante en el país de las barras y las estrellas. Para la tercera semana de diciembre de 2021 representó más del 73.2 por ciento de los nuevos casos de coronavirus menos de tres semanas después de que se informó el primer caso, según estimaciones publicados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU., CDC.

Por su parte, en México, el pasado viernes tres de diciembre el gobierno dio a conocer que se detectó el primer caso de ómicron en nuestro país. Se trató de una persona de 51 años proveniente de Sudáfrica, quien llegó el 21 de noviembre y presentó síntomas seis días después.

La variable ómicron será dentro de dos semanas, a mediados de enero, la responsable, en México, de alrededor de 80 por ciento de los casos de COVID, aseguró Andreu Comas, integrante del Consorcio Mexicano de Vigilancia Genómica (CoViGen-Mex), epidemiólogo y especialista en virus respiratorios para Animal Político a principios de año.

Al cierre de esta edición (17 de enero) y de acuerdo a una nota publicada en Infobae, la variante Ómicron ya se encuentra en al menos 19 entidades del país, una información que respalda el promio CoViGen-Mex. Para el sábado 15 de enero se alcanzó el máximo histórico de la pandemia con 47 mil 113 diarios notificados, superando los 44 mil 293 registrados el pasado 14 de enero y alcanzando un total de 4,349,182 casos.

ALTAMENTE CONTAGIOSO

Según un artículo de la BBC, a pesar de que ya existían otras variantes, ómicron llamó la atención por contener varias mutaciones en partes importantes del coronavirus, como la espiga. Esta estructura es responsable de conectarse con el receptor en las células humanas y comenzar la infección.

Esta nueva variante trae una gran cantidad de mutaciones, algo sin precedentes", explicó al medio internacional, el virólogo Flávio da Fonseca, profesor de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG) en Brasil. “Algunas de estas alteraciones genéticas ya las conocíamos, pues también aparecían en variantes anteriores y están relacionadas con el mayor potencial de propagación del virus, que se vuelve más infeccioso y se transmite más rápido”, agregó el también presidente de la Sociedad Brasileña de Virología.

Otras variantes, según ya había anunciado la OMS, son la alpa con el nombre científico B.1.18 que se identificó por primera vez en Reino Unido; belta (B.1.351) que apareció en Sudáfrica; la variante gamma (P.1) que surgió en Brasil; la delta (B.1.617.2) que se suscitó en la India, y por último el ómicron (B.1.1529) ya presente en varios países, incluido México.

Esta última, según el Centro de Innovación y Respuesta de Sudáfrica contiene 10 mutaciones en el “dominio de unión del receptor” que permite la entrada del virus a nuestras células. Asimismo contiene 32 mutaciones en la proteína de pico, la cual ayuda al virus a penetrar en la célula humana.

Como dato, ómicron tiene entre dos y tres veces más probabilidades de propagarse que la variante delta, que como ya se mencionó, estaba considerada como la más contagiosa.

El cuatro de enero el New York Times publicó una nota en la que se aseveró que el 22 de diciembre pasado, un equipo de creadores de modelos que dirigen un proyecto llamado Covid-19 Scenario Modeling Hub anunciaron que “la mejor información que tenemos en este momento indica que la amenaza que supone ómicron es sustancial e inminente, y los individuos y los gobiernos deben estar preparados para responder en consecuencia”.

Y es que según el experto Jonathan Reiner, analista médico de CNN, advirtió que ómicron era un virus hipercontagosio. Aseveró que las medidas sugeridas hasta ahora no funcionaban tan bien para evitar los contagios por ómicron. Recordemos que al principio de la pandemia se indicó que había una exposición significativa si estabas a menos de 1.8 metros de alguien contagiado o estabas cerca de él durante más de 15 minutos. Con la nueva variante, según Reiner, ahora, un encuentro sumamente rápido puede conducir a una infección.

Esto explica la veloz propagación de contagios alrededor del mundo. Roby Bhattacharyya, experto en enfermedades infecciosas del Hospital General de Massachusetts (EE UU) señaló al diario El País que “ómicron es el virus conocido con la propagación más rápida de la historia”.

El investigador realizó un sencillo cálculo imaginando cómo sería una carrera entre ómicron y el sarampión, uno de los virus más contagiosos en la historia de la humanidad. Esto, ignorando el escenario en el que ya existen en el mundo varias vacunas.

Una persona con sarampión infecta a otras 15 en promedio en ausencia de vacunación, frente a los 6 contagiados que asume Bhattacharyya para la ómicron. La clave, sin embargo, está en el llamado tiempo de generación: los días que transcurren desde que la primera persona es infectiva hasta que los contagiados por ella también son infectivos. Con el sarampión pasan unos 12 días. En el caso de ómicron sólo hacen falta cuatro o cinco días. Es explosivo, se lee en la nota del diario español.

Un caso de sarampión daría lugar a 15 casos a los 12 días. Un caso de ómicron originaría otros seis a los cuatro días, 36 casos a los ocho días y 216 a los 12 días”, resume Bhattacharyya.

¿QUÉ ATACA?

En una actualización de información que realizó la OMS a principios de año, el jefe de la oficina de gestión de incidentes, Abdi Mahamud, afirmó que la variante ómicron afecta las vías respiratorias superiores, por lo tanto tiene síntomas más leves que otras variantes. Las vías respiratorias superiores son la nariz, garganta, laringe y cavidad nasal.

Sobre los síntomas, se compartió que los más comunes de esta nueva variante se encuentran: irritación en la garganta, secreción nasal, fatiga, estornudos, dolor de cabeza, y dolores musculares.

Ante la pregunta de qué tan probable es que los vacunados se contagien de esta nueva variante, Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS advirtió que sí, que ómicron podría causar contagios incluso en vacunados y recuperados de COVID-19.

"Es probable que los vacunados y los que se han curado de COVID-19 se infecten o reinfecten", indicó el director de la entidad de salud mundial, después de que en las últimas semanas la OMS haya estudiado lo que parece ser una mayor transmisión de la variante ómicron respecto a las anteriores.

Asimismo llamó a que se retomaran los esfuerzos para aumentar las cifras de vacunados en todo el mundo. "El 2022 debe ser el año en el que acabemos con la pandemia", aseveró.

Especialistas han sugerido que si se tiene alguno de los síntomas antes mencionados, lo mejor es aislarse mínimo 10 días. Es importante mencionar que como se trata de una variante nueva, los estudios sobre la misma continúan y que como se avanza en los análisis, nuevos síntomas aparecen, por ejemplo recientemente la afonía y voz ronca, son otras señales que pacientes infectados han manifestado.

Sobre el tiempo de incubación del virus, el portal Infobae, informó que con ómicron se acorta, de cinco días se reducen a solamente tres días, “por lo que un test de antígenos puede dar negativo por la mañana pero positivo en la tarde-noche, por lo tanto, es muy importante realizar varias veces un test para salir de dudas”.

¿En qué momento de la pandemia nos encontramos? ¿que ruta tomará esta nueva variante? ¿aparecerán otras más contagiosas? ¿comenzará una nueva pandemia? ¿en algún punto el SARS-CoV-2 habrá de desistir?, son algunas de las cuestiones que actualmente permanecen en el aire.

¿ÚLTIMA PREOCUPANTE? IMPROBABLE

El número de nuevos contagios de coronavirus durante la primera semana de enero aumentó un 55 por ciento, aunque el número de muertes se mantuvo estable, según detalló la propia OMS.

El enfoque semanal de la agencia de las Naciones Unidas documentó 15 millones de casos nuevos en el arranque de enero, así como más de 43 mil defunciones. Todas las regiones del mundo reportaron un aumento de los contagios por COVID-19 salvo África, donde las autoridades registraron un descenso del 11 por ciento.

En ese sentido, la OMS advirtió que la incertidumbre que aún rodea al virus vuelve peligroso tratar la enfermedad como un virus endémico, y alertó que, de mantenerse los picos de contagio, del total de la población europea, de 746.4 millones según el último censo realizado en 2018, podrían infectarse la mitad en un plazo máximo de seis a ocho semanas.

El pronóstico fue dado con cifras del Instituto de Métricas y Evaluaciones de Salud (IHME, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Washington.

Sin embargo Hans Kluge, director de la OMS-Europa, pidió cautela con las predicciones, pues los contagios de COVID-19 han sorprendido en más de una ocasión; enfatizó que la prioridad actual es estabilizar los casos.

Por su parte, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés) alertó que ómicron demuestra una vez más que el SARS-CoV-2 sigue siendo pandémico, por lo que instó a elaborar estrategias de vacunación a largo plazo ante la imposibilidad de ofrecer refuerzos cada tres o cuatro meses.

De acuerdo con Marco Cavaleri, jefe de la vacunación en el bloque comunitario de la Unión Europea, la situación pandémica en el continente se mantiene alarmante ante el incremento exponencial de casos de delta y ómicron.

Cavaleri sostuvo que “hay muestras de una enfermedad leve”, sin embargo, las vacunas no resultan tan efectivas ante una enfermedad sintomática producida por la variante ómicron, provocando que más personas desarrollen COVID-19.

De igual forma, el funcionario de la EMA detalló que no se puede descartar una posible presencia endémica de SARS-CoV-2 en un futuro, pero puntualizó que es pronto para hablar de ello.

Por ahora, Cavaleri se dice optimista que el alto número de contagios se traduzca en una inmunidad generalizada más acelerada, la cual, sumada a la vacunación, pueda traducirse en la “del rebaño”.

La vacunación sigue siendo “una parte esencial del enfoque” para combatir la pandemia, enfatiza la EMA, y “se deben continuar los esfuerzos para aumentar” la vacunación primaria en personas que actualmente no están vacunadas.

PRESIÓN AL PERSONAL SANITARIO

Mientras las vacunas continúan proporcionando protección contra los casos severos o mortales, la "escala de transmisión sin precedentes" ha provocado que se esté produciendo un aumento de las hospitalizaciones por COVID-19, explicó la OMS.

"Eso está desafiando a los sistemas de salud y de prestación de servicios en muchos países donde ómicron se ha expandido con velocidad", dijo Kluge.

El director de OMS-Europa resaltó que el personal sanitario, cuidadores y otros trabajadores esenciales están soportando "la mayor carga" y son los más expuestos al virus.

Kluge se mostró también preocupado por el impacto de ómicron en los países del Este, donde el porcentaje de población vacunada es menor.

Los países que aún no se han visto golpeados de lleno por la nueva variante necesitan implantar medidas como el uso de mascarillas de alta calidad en interiores, impulsar la vacunación completa, incluida la dosis de refuerzo y preparar sistemas de respuesta que comprendan por ejemplo más pruebas accesibles.

En cuanto a los países donde ya hay una ola de ómicron la prioridad debería ser evitar y reducir el daño en los grupos vulnerables y minimizar las alteraciones a los sistemas de salud y servicios esenciales, puntualizó la agencia de las Naciones Unidas en su oficina para Europa

Cualquier decisión de recortar el período de cuarentena o aislamiento recomendado a los contagiados debe ser tomada en combinación con pruebas negativas y "sólo si considera esencial para preservar la continuidad de los servicios críticos", advirtió la OMS.

Del otro lado del Atlántico, en Estados Unidos, se está tomando cada vez más la decisión extraordinaria de permitir a los enfermeros y a otros trabajadores contagiados de COVID-19 permanecer en el trabajo si presentan síntomas leves o ninguno.

La medida es una reacción a la falta severa de personal en hospitales y la cantidad apabullante de casos que la variante ómicron del coronavirus está causando, según detalló The Associated Press.

En California, las autoridades de salud anunciaron el primer fin de semana de enero que el personal de hospitales que dé positivo, pero sea asintomático, puede seguir laborando.

Algunos nosocomios, como los de Rhode Island y Arizona han informado igualmente a los empleados que pueden seguir en el trabajo si son asintomáticos o tienen un cuadro leve de la enfermedad.

La variante ómicron ha disparado los casos nuevos de COVID-19 en Estados Unidos por arriba de 700 mil diarios en promedio, rebasando el récord establecido hace un año.

El número de estadounidenses hospitalizados por el virus ronda los 108 mil, apenas debajo del pico de 124 mil registrado en enero del año pasado.

Muchos hospitales no sólo están saturados de casos sino que lidian con una escasez severa de personal debido a que muchos empleados presentan COVID-19.

En diciembre de 2021, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) indicaron que los trabajadores sanitarios que no presentan síntomas pueden volver al trabajo después de siete días tras efectuarse una prueba diagnóstica negativa, pero que el periodo de cuarentena puede reducirse aún más si hay escasez de personal.

En el área de Phoenix, Dignity Health, un amplio operador de hospitales, envió un memo al personal indicando que aquellos que estén contagiados con el virus y que se sientan lo suficientemente bien para trabajar podían solicitar un permiso de sus gerentes para volver a atender a los pacientes.

Estamos haciendo todo lo posible para asegurarnos que nuestros empleados puedan regresar de forma segura al trabajo, al tiempo que protegemos a nuestros pacientes y personal de un contagio de COVID-19”, indicó Dignity Health en un comunicado.

En California, el Departamento de Salud Pública informó que la nueva política fue establecida ante la “escasez crítica de personal”. Le pidió a los hospitales hacer todos los intentos posibles para llenar los huecos trayendo a empleados de agencias de personal externas.

En Europa, tan sólo Francia está permitiendo que los trabajadores de atención sanitaria con síntomas leves o asintomáticos sigan atendiendo a pacientes.

LAS ESCUELAS, EL RETO PANDÉMICO

El gobierno del presidente estadounidense, Joe Biden, incrementó el respaldo federal a las pruebas de detección en las escuelas en un intento por mantenerlas abiertas.

La Casa Blanca anunció el miércoles que se destinarán cinco millones de pruebas rápidas y cinco millones de pruebas PCR de laboratorio para las escuelas a partir de este mes para compensar su escasez y promover la reapertura segura de los centros educativos.

Esto se suma a los más de 10 mil millones de dólares dedicados a pruebas en escuelas, autorizados en el paquete de medidas de alivio por el COVID-19, y los alrededor de 130 mil millones comprometidos en esa misma ley para mantener a los niños en la escuela.

La nueva iniciativa coincide con las crecientes críticas a la Casa Blanca por las largas filas y la escasa disponibilidad de las pruebas, y luego de que el tercer distrito escolar público del país, ubicado en Chicago, cancelara las clases varios días por el enfrentamiento entre profesores y autoridades por las políticas de reapertura.

Por ahora, se sabe que las nuevas pruebas cubren a una pequeña parte de los más de 50 millones de estudiantes y educadores en los centros de todo el país.

El gobierno de la Unión Americana espera que las pruebas cubran las necesidades críticas de los centros que tienen problemas para conseguir pruebas a través de la financiación federal existente o que sufren olas de contagio.

En Europa, Francia y España ya han anunciado la vuelta a las clases, mientras que otros países sopesan medidas para contener una eventual ola de contagios en las aulas.

LA COBERTURA MEDIÁTICA

Durante dos años, las cifras de contagios y hospitalizaciones han sido los indicadores más utilizados para seguir la evolución de la pandemia, pero la ola de ómicron ha trastocado las estadísticas habituales y obligado a los medios a reconsiderar cómo informar de estos números.

El número de contagios se disparó durante las fiestas decembrinas y de fin de año, algo que se esperaba, sin embargo, esas cifras sólo reflejan los casos reportados por las autoridades de salud, pues estas no incluyen a la mayoría de la gente que se hace pruebas en casa o ni siquiera sabe que está infectada. Los feriados y fines de semana también producen retrasos en los reportes de casos.

Si pudieran sumarse todos esos números -y no se puede- es probable que la cifra de contagiados fuera mucho mayor.

En el sitio web Guía de la pandemia, el Washington Post emplea una media de siete días en los casos nuevos y comparaba la cifra con la de la semana anterior, lo que mostraba un aumento del 56 por ciento en los contagios detectados.

El New York Times empleaba los datos diarios en una tabla, pero también mostraba la tendencia de dos semanas en contagios y muertes.

Los datos muestran tendencias, dan una imagen de qué zonas se ven especialmente afectadas o de si una ola puede haber tocado techo. Pueden predecir impactos más amplios en la sociedad, cómo donde se verán abrumados los hospitales o si habrá escasez de trabajadores.

Algunos periodistas y expertos en salud pública creen que por dolorosa que sea, la ola actual podría augurar buenas noticias, pero... si algo hemos aprendido en los últimos dos años, es el peligro que se desprenden de las predicciones.

Comentarios