Alzheimer en casa
Familia

Alzheimer en casa

Lidiar contra el olvido

Por tradición se piensa que son los familiares los que atienden a las personas que necesitan cuidados especiales o dependen de ellos; aunque ahora la posibilidad de contratar personal especializado que brinde su ayuda es una opción, al final del día son los seres queridos quienes se llevan, en su mayoría, la parte emocional.

CUIDAR DE UN ENFERMO

Al final del día no importa que tantas recomendaciones y consejos se lean puesto que cada familia se adapta a lo que considera mejor para su ser querido; sin embargo, se puede hablar en general acerca de cómo sobrellevarla.

El confinamiento. Desde que comenzó la actual pandemia todas las personas han tenido que adaptarse a las nuevas normas de sanidad. Y si bien, el hecho de estar encerrados tanto tiempo ha dado paso a afecciones como la ansiedad y el estrés, es importante encontrar un equilibrio en el que estas personas se sientan plenas y aun así no se expongan a los contagios, puesto que por lo general se encuentran en el grupo de riesgo. Es necesario comprender que, si a las personas “sanas” les ha costado adaptarse, para ellos es más difícil y se necesita paciencia.

La información. En cuanto a esta parte es completamente respetable la decisión que tome la familia, pero los adultos tienen derecho a saber que es lo que está ocurriendo. Si bien, no sería lo más recomendado dejarles caer de golpe toda la información, si se puede ir dosificando.

Cuidarse uno mismo. Es imposible crear un ambiente de paz y comprensión si el cuidador no se siente del todo bien, de ahí la importancia de que las personas que rodeen al adulto que lo necesita se sientan plenas consigo mismas.

Rutina. Lo que estás personas menos necesitan es estrés, cosa que se puede generar hasta con un simple cambio de rutina. Por eso es importante que el adulto conozca sus tiempos y actividades.

Calma. Es común que los ruidos o el exceso de gente confunda o inquiete a los enfermos. Así pues, se puede adaptar la rutina para que, por ejemplo, cuando se salga a pasear se pase por una ruta no muy transitada. De igual forma cuando se va de compras o a alguna otra actividad es preferible escoger horarios donde no haya mucha gente en el sitio.

Lo que sí se puede. Cuando una enfermedad llega a cambiar la vida es común ponerse a pensar en todas las cosas que antes se podían hacer y ahora se tienen que dejar de lado. Así que, aunque suene muy vacío leerlo, hay que concentrarse en lo que aún se puede hacer y tomar en cuenta que la vida no se ha acabado. Por eso se debe hablar con la persona y preguntarle cuales son las actividades que más disfruta, así pues, por ejemplo, si el cocinar lo hace muy feliz y ya no puede acercarse a la estufa o cosas peligrosas; sí puede tomar parte en otros aspectos.

La enfermedad tiende a borrar la memoria a corto plazo así que realizar estas actividades las veces que él o ella necesite es muy importante.

Salir. Una persona que padece esta enfermedad no tiene porque quedarse todo el tiempo en un cuarto. Muchas familias limitan esta parte por miedo a que se pierdan o algo parecido, lo cual es completamente comprensible, sin embargo, una caminata diaria acompañado de sus seres queridos no está de más.

Comprensión. El punto más importante e implícito en todos los anteriores. Las personas que padecen está enfermedad necesitan tiempo y comprensión de sus cuidadores, familia y amigos.

SUNDOWNING

Tristemente las personas con esta enfermedad presentan una tipo decadencia al final de cada día. Según el portal Inforesidencias esto puede estar relacionado con alteraciones en los ciclos “noche-día” que sufren los enfermos de Alzheimer. Como si estuviesen en un continuo jet-lag; otros dicen que puede tener que ver con el cansancio acumulado durante el día tanto por parte del enfermo como del cuidador.

No existe una forma como tal de sobrellevar esto día con día, aunque quizás los consejos anteriores sean de ayuda, de nuevo lo único que se puede dar por sentado es que los enfermos necesitan toda la paciencia y el cariño del mundo. También hay que estar atentos para cuando llegue el momento de pedir ayuda.

LA ENFERMEDAD EN EL ARTE

Siendo el arte un reflejo de la vida es común encontrar obras que plasmen a esta enfermedad y sus pormenores. Estas expresiones artísticas están ahí para decirles a las personas que viven con él presente en sus vidas de una forma u otra que no están solos. Son palabras de aliento.

Diario de una pasión (Nicholas Sparks)

Esta novela del escritor de La última canción habla acerca de la historia, narrada en retrospectiva, de una pareja de edad adulta que se enfrenta a la enfermedad de la señora. Él para que ella no olvide nada de lo que vivieron juntos, se propone escribir todo lo que pasó desde que se conocieron hasta que el alzhéimer llegó a su vida y leerle su diario todos los días.

Una canción para Martin (Bille August)

Esta película retrata el camino en el que la persona enferme pierde los gustos y pasiones que lo definen. Habla de un director de orquesta que poco a poco va perdiendo la memoria.

Un amigo para Frank (Jake Schreier)

En este filme de ciencia ficción se aborda la idea de tener robots para atender a las personas que padecen la enfermedad.

Al final del día no se necesita padecer ninguna enfermedad para saber que los minutos que se viven no regresaran nunca. Quizás lo más importante a la hora de estar con un enfermo de alzhéimer es seguir viviendo como se hacía antes, darle a entender, hasta que se pueda, que él o ella no son la enfermedad. Además de devolver con amor, paciencia y comprensión todo lo que el ser querido ha brindado a su familia y amigos.

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