Trabajar el duelo en la infancia
Familia

Trabajar el duelo en la infancia

La explicación de la no existencia

La muerte, en cualquier parte del mundo y circunstancia, siempre es difícil y conlleva a un duelo natural en los seres humanos. De ahí que algunos tipos de rituales y ceremonias ayuden a hacer más llevadera la pérdida.

Los rituales funerarios dan la oportunidad de expresar sentimientos y pensamientos; y es que el hecho de estar rodeada de gente que siente el mismo pesar facilita la aceptación de la perdida. Además de que los rituales tales como los velorios, ofrecen la oportunidad de una despedida post mortem y más larga.

Como muchos aspectos de la vida, la pandemia cambió, de cierta forma, la manera en la que se vive el duelo: al enfrentarnos a una nueva normalidad en la que el contacto físico supone un peligro para la salud, inevitablemente genera un impacto negativo a la hora del duelo; y ni hablar de cuando los funerales estaban prohibidos.

Con todos estos aspectos que de por sí son difíciles para un adulto surge la pregunta de cómo hablar con un niño acerca de la muerte de un ser querido.

Los abuelos y los padres

Para muchos niños el primer encuentro con la muerte se da cuando los abuelos fallecen. Si su hijo ha perdido a su abuelo podría servir explicarle que cuando las personas son muy mayores mueren y es natural; y tratar de disipar todos los temores que pueda tener respecto a la muerte.

Quizás en la mayoría de los casos, la de los padres es la muerte más difícil de sobrellevar. Lo primordial es hacerle saber al niño que está acompañado y protegido. También ayuda a encontrar consuelo al mencionarles que no importa donde se encuentre su padre o su madre, porque siempre verán por él. La ayuda profesional también es un punto clave.

Todos lo hacemos diferente

Es importante tomar en cuenta que todos, adultos o niños, tomamos el duelo de diferentes formas. Si usted tiene hijos podrá notar que ellos demuestran sus sentimientos y emociones de formas distintas.

Hay que tomar en cuenta que los pequeños no entienden del todo lo que la muerte significa, quizás no estén conscientes de que no volverán a ver a esa persona y por lo tanto su reacción no sea la esperada a, por ejemplo, la de una persona mayor.

Así pues, es importante acompañarlos en su proceso de entendimiento e irles explicando, conforme sus dudas e ideas vayan brotando, lo que ha pasado con la persona que se ha ido. Aquí también se sugiere que la persona que le dé la noticia al niño y lo acompañe en el duelo sea alguien muy cercano a él para que el niño tenga la confianza de hacerle preguntas conforme el proceso avanza.

No hay guía

La verdad es que no existen palabras correctas para comunicar de una muerte. Pero algo a tomar en cuenta es que los niños tienen tanto derecho a saber lo ocurrido como un adulto. El hecho de mantenerlo en secreto hará que el pequeño comience a formar sus propias conclusiones. Nadie quiere que su hijo escuche la noticia de otra fuente que puede no tener tanto tacto como lo harían sus padres.

Para hablar de la muerte con los niños es necesario utilizar un lenguaje simple porque de por sí la muerte es un tema complicado para ellos, aunque no es necesario entrar en muchos detalles. Como se mencionó antes, es mejor ir agregándolos conforme el proceso de duelo.

Expresar los sentimientos

Hay que estimular a los niños para que expresen sus sentimientos. No intente “protegerlos” haciéndoles negar su propia tristeza. Inevitablemente ellos se darán cuenta de que algo anda mal y el hecho de no poder expresarlo solamente hará que se sientan confundidos.

No hay que suavizar las palabras. A veces cuando se habla con niños, es común caer en el error de utilizar palabras que creemos que van a ser más fáciles de digerir para ellos cuando se trata de temas delicados. La realidad es que los niños, muchas de las veces, se toman todo de forma literal y podrían no terminar de entender la idea por el uso de estas palabras.

Los niños pequeños entran y salen del proceso de duelo, puede que un momento estén jugando y al otro se encuentren llorando; así que de cierta forma darles tiempo a solas está bien. Cuando se trata con niños más grandes o adolescentes que asimilan la perdida de manera más rápida es importante estar al pendiente de ellos para poder guiarlos correctamente.

La rutina

Aunque el proceso de duelo es largo y está muy lejos de ser lineal es importante que los niños sigan con su rutina diaria. Se trata de estar para ellos cuando se sientan triste, pero motivarlos a que continúen sus actividades normalmente. Esto de ninguna forma quiere decir que se busque que el niño olvide a su ser querido.

El homenajear a la persona que murió es parte del proceso de sanación y a los niños les ayudará a entender lo que está sucediendo. Esto se puede hacer con actividades simples como ver fotos de la persona o disfrutar de las actividades que en vida le gustaban.

Las mascotas

Para muchas personas, en especial niños, la muerte de una mascota es la de un miembro de la familia. De ninguna manera hay que desacreditar su dolor ni compararlo con el que sentirían por una persona. Hay que ser claros con lo que pasó y motivar al niño a que recuerde a su amigo. Además, si así se desea, animarlo a compartir nuevamente su vida con otro animal.

Y la muerte violenta

Hablar de una muerte es difícil, pero los niños querrán una explicación y lo recomendable es dársela. Hay que tratar de darles información adecuada de acuerdo con su edad. Conforme los niños crezcan se puede ir entrando más en detalles.

Por ejemplo, si se trata de una enfermedad terminal los niños tienen derecho a saber en qué consiste. Si la muerte se dio por suicidio, hablar con ellos de la parte psicológica y la importancia de la salud mental es fundamental para que crezcan informados. Tampoco se trata de compartir detalles que puedan perturbar al niño.

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