El precio económico de ser millenial
Finanzas

El precio económico de ser millenial

Una generación lacerada por las circunstancias

En México, los millennials, la generación que nació en los años ochenta y la primera parte de los noventa, conocen bien las crisis económicas, pues crecieron entre la caída del precio del petróleo, el aumento de la deuda externa y la devaluación de la moneda nacional frente al dólar.

Durante su infancia y adolescencia, los millennials mexicanos comenzaron a combatir el bullying en sus escuelas. También se cultivaron a su forma, aprendiendo a resolver problemas de manera rápida y efectiva gracias a los videojuegos, o volviéndose más sensibles y creativos con libros del tipo John Green. La competencia entre los estudiantes se volvió menos estricta y todos comenzaron a ganar un trofeo. Pronto aprendieron que pueden convertirse en lo mejor que quisieran ser. Empezaron a creer que si tenían la capacidad de soñar un logro, también podrían tener la fuerza para alcanzarlo.

Entonces, cuando comenzaron a convertirse en adultos jóvenes, se enfrentaron a la realidad: las instituciones mexicanas estaban completamente destruidas. Grandes partes del territorio mexicano fueron completamente perdidas por el gobierno a los pies ensangrentados del crimen organizado. Soñaron con un México lleno de oportunidades para sus objetivos y eventualmente descubrieron que no iba a ser así. Los salarios son muy bajos y las empresas no facilitan los trabajos de sus sueños. No pueden abandonar la casa de sus padres y es imposible comprometerse con una hipoteca a 20 años. La vida parece horrenda y hay que pagarle a un psicólogo para sobrellevarla.

TRABAJO

Al comienzo de su vida laboral, enfrentaron la crisis financiera mundial de 2008, y ahora, en su momento de mayor productividad, están experimentando el gran colapso de la economía mundial.

Es una generación que vive de manera precaria, endeudada y sin capacidad de construir un patrimonio. No pueden mejorar en términos sociales, porque las condiciones no existen”, comentó alguna vez para el canal de televisión internacional Deutsche Welle el doctor Carlos Jiménez Bandala, especialista en Estudios Organizacionales de la Universidad Autónoma Metropolitana de México. La generación millennial, o generación Y, vive con números rojos y sin reservas para afrontar cualquier emergencia. El 63 por ciento de los jóvenes no tiene un fondo de ahorro, y el 68 por ciento tiene una deuda. Por lo que se espera llegar al final de la pandemia sobre endeudados.

La generación millennial mexicana cuenta con más de 46 millones de personas. Es el mercado generacional más grande de México. Buenas noticias: también son la generación mejor educada en la historia del país. Invertir en esta generación, como empleador y vendedor, podría ser la mejor inversión que cualquier empresa podría hacer hoy. Muchas empresas internacionales han decidido quedarse en México, a pesar de la violencia, por el potencial que ven en la generación millennial mexicana. Con los procedimientos correctos, cualquier empresa puede crear una fuerza laboral millennial mexicana muy fuerte y ser rentable. El problema es que no se contemplan salarios dignos.

El sueño de trabajar en una empresa para comprar una casa ya es impensable para las generaciones actuales. La incertidumbre económica provocada por la pandemia ha obligado incluso a los jóvenes a desalojar las habitaciones que alquilaban y volver a casa de sus padres. De acuerdo con cifras de la comunidad virtual Dada Room, en la Ciudad de México, uno de cada cinco jóvenes se “desindependizó”, y otros optaron por compartir espacios con más personas. Incluso hay parejas que viven con extraños para poder pagar la renta.

Además, los negocios medianos, grandes y las empresas gigantes no tienen una buena reputación entre los millennials mexicanos. Durante su niñez vieron a sus padres trabajar de nueve de la mañana a diez de la noche. También notaron que los adultos estaban cansados, enojados con sus jefes y sin tiempo para hablarles de sentimientos o sexualidad en la pubertad, sin poder vivir más allá del fin de semana. Podían sentir que cada día había más trabajo y menos dinero. Nadie, excepto la gente con fetiches, quiere ser como un esclavo. Por eso no creen que dar la vida por una gran empresa sea rentable: al final, te despiden o te quedas sin prestaciones sociales básicas. Por otro lado, las grandes empresas se quejan porque les falta lealtad y compromiso.

VIVIENDA

Tras las afectaciones económicas y sociales de la pandemia, los millennials y parte de la llamada generación X que puede pensar en adquirir una casa (el 28 por ciento) se inclinan por la búsqueda de un hogar que le dé seguridad a futuro. Con la pandemia también llegaron cambios importantes en la demanda de inmuebles a través de Internet. Especialistas en el sector inmobiliario consideran que los clientes ahora están buscando propiedades con amenidades como un balcón o un espacio abierto. Se ha vuelto tan relevante como tener un espacio adecuado para colocar un escritorio y computadora para trabajar.

Por otro lado, se ha popularizado la idea de que las generaciones jóvenes prefieren vivir en comunidad y que no les interesa invertir en su riqueza. El profesor Jiménez Bandala sostiene que, por el contrario, los bajos ingresos de los millennials los deja sin posibilidad de adquirir una vivienda. “En la Ciudad de México, sólo el uno por ciento de los jóvenes están sujetos a un crédito hipotecario en relación a sus ingresos. Los censos muestran que la gente vive hacinada bajo el concepto de covivienda, y algunos logran comprar, pero en municipios periféricos a la ciudad, y viajan hasta tres horas para llegar al trabajo”.

La mayor parte de los jóvenes en México creen que no hay posibilidades de superación social, lo que confirma un estudio realizado por el Colegio de México. Revela que sólo el 2 por ciento de las personas que viven en la pobreza pueden escalar socialmente. Esto genera desánimo y desesperación en la sociedad, pues cada vez que un estudiante universitario no consigue trabajo o tiene un trabajo precario, los familiares piensan que no tiene sentido seguir el mismo camino.

VIOLENCIA

Hoy México es noticia en todo el mundo: La guerra contra el crimen organizado parece perdida. La violencia se está apoderando de todos los modos de vida de la sociedad mexicana.

La gente de todas partes pregunta: ¿Cuándo terminará esta guerra? La respuesta es difícil de elaborar. La guerra contra el crimen organizado comenzó el 11 de diciembre de 2006. El presidente Felipe Calderón (2006-2012) comenzó a usar el ejército para detener a los cárteles de la droga. Se convirtió en una guerra de dolor y sufrimiento.

La gente ya no cree en un proyecto educativo o laboral, lo que se convierte en un círculo vicioso. Jimenez Bandala y su equipo realizaron un estudio de campo en comunidades marginadas del país, y lo que observaron fue que el crimen organizado patrulla estas zonas, e identifica a los jóvenes con liderazgo, los recluta y les paga grandes sumas. Para los jóvenes que no tuvieron la oportunidad de recibir una formación académica óptima o un entorno doméstico apropiado esa es la forma de sostener a la familia.

SALUD

Un análisis realizado por Bussines Insider arroja que la depresión es mucho más común en la generación millenial, así como las muertes por desesperación, estrés económico y soledad, en México, la amenaza también afecta a la generación Z , pues se calcula que hay 2.5 millones de jóvenes entre 12 y 25 años sufren de depresión, y un estudio realizado por Harvard Business Review concluyó que la mitad de todos los millennials y el 75 por ciento de la generación Z, han renunciado a un trabajo por razones relacionadas con la salud mental.

Una de las razones más comunes por las que tantas personas experimentan problemas de salud mental es porque nos hemos convertido en una sociedad multitarea y esto es muy difícil de sostener, de acuerdo con la terapeuta y especialista en ansiedad, Laura Rhodes, hemos llegado a este punto para sentirnos productivos.

Por lo menos el 80 por ciento de los trabajadores experimentará un problema de salud mental, pero la falta de empatía de las empresas genera que la mayoría de los afectados jamás busque atención. Uno de los problemas más graves en nuestro país es el acceso a la salud mental, pues se calcula que sólo el uno por ciento de los mexicanos acude al psicólogo.

Tomando en cuenta que únicamente el cuatro por ciento de los millennials ganan más de 13 mil pesos al mes, y el 50 por ciento está por debajo de los 7 mil pesos (INEGI), el acceso a la salud mental resulta bastante complicado.

Cuando se padece de condiciones de salud precarias, esto también tiene un efecto importante en la salud de las finanzas personales. No solamente se trata de que los jóvenes estarán lidiando mayores costos para tratar condiciones de salud mucho antes en sus carreras que generaciones anteriores, sino que su estado de salud también tendrá un impacto negativo en su capacidad para generar ingresos. Para las empresas, cada vez será más importante invertir en prevención para mantener una fuerza laboral saludable y productiva.

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