José Rendón y su estampa nacionalista
Entrevista

José Rendón y su estampa nacionalista

Artista, escultor y grabador mexicano, Joel Rendón es un romántico del grabado. Cree que el arte no debería de ser valorado sólo porque ser ubicado en importantes galerías. El arte, para él, puede palpitar en casi en cualquier objeto.

Su visión es nacionalista. Sabe del valor que envuelve al arte mexicano. Su interés siempre se centró en el valor artístico que se podía encontrar en su país, y ahí es donde se genio ha explotado.

En 2002 Rendón vinculó su quehacer artístico a la difusión en la televisión, realizando las cápsulas Estampa al minuto en el Canal 11 de México, mismas que mostraban cómo realizar un grabado de manera casera. Cabe destacar que su obra ha ilustrado libros del Fondo de Cultura Económica y ha sido publicada por revistas como Artes de México y periódicos como La Jornada y Reforma.

Actualmente trabaja en conjunto con el cineasta Alessandro Molatore en el Taller Mexican Prints, que pretende ser un espacio de creación y venta de estampa.

En una reciente charla habla sobre el proyecto, y el artista desdobla reflexiones en cuanto al valor de la estampa contemporánea, su proceso creativo y el valor de la historia de la gráfica en México.

¿Cuál es la situación actual de la estampa en nuestro país?

Es la mejor época. Recuerdo hace años cuando empecé, los talleres estaban abandonados, los maestros no asistían con los alumnos, dejaban a los asistentes ahí a enseñarles a los novatos y cuando llegaban querían reprobar a todos porque tenían su vara alta ¿no? Cuando empecé hacer arte en la escuela, me encontré con una escuela en decadencia, una escuela que se estaba desintegrando que traían onda pequeño burgués muy cercana a la idea del arte auspiciado por el neoliberalismo. Mi generación sí la padeció. Pensamos que la escuela mexicana venía en una dirección y era un monstruo con toda esta conciencia social y revolucionaria de aquella época ¿Cómo es posible que la ruptura les ponga el freno? Nadie la defendió, en la generación de aquellos nadie defendió a la escuela mexicana, se dejaron llevar por la ilusión de las galerías de que la sede el arte ahora estaba en Nueva York y ya no estaba en París, la guerra; y te pones a pensar de los a los grandes capitales no les interesaba América Latina que hubiera una revuelta social y menos a través del arte, si fue una onda de control sobre la educación artística y en los maestros inculcándoles esa idea pequeño burgués de que el éxito radica en el dinero en Nueva York y ahí van varios artistas a buscarla allá, me acuerdo haber encontrado en 1994 a Gabriel Orozco poniendo naranjas para llamar la atención en el Museo de Arte Contemporáneo y me pregunté ¿Qué está pasando aquí? Prefiero México para triunfar de arte mexicano que, en Nueva York, entonces me regresé con mucho ímpetu a trabajar el tema de arte mexicano cuando ya nadie lo quería y ahora después de toda esa labor que he desarrollado también en medios, las generaciones entendieron otra cosa.

¿Cómo te das cuenta que quieres ser grabador?

Fue muy casual, cuando empecé a pensar que debería de ser artista yo era un estudiante de preparatoria que tenía la idea de ser contador. Después del sismo de 1985, tuve la fortuna de ser joven y fue la sensibilidad del movimiento, de solidaridad, lo que me hizo confrontar ideas, quería ayudar, hacer algo pero no sabía cómo y pensé que a través del arte, me acordé que cuando era niño tenía habilidad en el dibujo y que me la habían apagado en la educación primaria, pero ahí recordé y me reconcilié con ese niño interno y fijé mi camino en el arte.

El grabado como lo platicamos es un medio de difusión mediante la estampa, sin embargo yo te conocí por las capsulas televisión Estampa al minuto ¿Cómo se dio esta oportunidad de difundir la estampa en televisión?

Siempre he sido un artista solitario, nunca me he agrupado con nadie, pero siempre veo por la sociedad. Cuando hice ese proyecto estaba pensando justamente que las generaciones de compradores no iban a consumir porque era un artista joven, pero pensé que teníamos que cambiar un poco en el futuro y yo vi en los niños ese futuro en que el arte iba a triunfar, entonces en ese sentido mi inquietud se fue hacia los niños, empecé a trabajar con niños pensando que cuando yo esté viejito los que fueron niños y les enseñé grabado me recordarán como alguien que les enseñó algo bueno y así fue como empecé. Gané una beca para hacer un libro manual de iniciación al grabado para niños y cuando lo estaba haciendo, se acercaron los de Canal Once, Daniel Schwebel, en ese momento se estaba cambiando la imagen y el contenido del canal, me sumé a ese equipo y me dijo: “queremos unos grabados para algunas cortinillas o entradas, préstanos unos grabados”. Mientras los escaneaban, me pregunta “¿Qué más haces?” Y le platico de mi proyecto de manual de iniciación al grabado para niños, con materiales y técnicas muy sencillas y prácticas, no le dije de mi intención de que quería fomentar un mercado a futuro. Me preguntó “¿lo puedes hacer en un minuto?” Y le contesté: “¡Sí, claro!”. Y ese fue mi reto como trabajador del arte, ya ni siquiera solo del grabado, eso fue en el año 2002 yo ya tenía 12 años produciendo y entonces así fue el camino, vi claramente que mi imagen no era lo que yo hacía, más bien lo que podía representar, entonces empecé a jugar con la escenografía, con los objetos, me dieron carta abierta para hacer lo que yo quisiera.

Tu trabajo se ha adaptado a otros medios, has integrado la estampa en publicidad, en diseños de productos, pero uno de tus trabajos más reconocidos es la portada de grupo de Rock Mexicano La Barranca, me puedes platicar ¿como es ésta relación?

Los maestros artistas se negaban mucho a eso, decían que no les gustaba que el artista que ellos formaban en las academias se “prostituyera”. Yo había estudiado diseño gráfico antes y cuando llegué a estudiar arte estaba como fuera de lugar porque pensaba que el arte siempre tenía una función social, pero en ese sentido, creaba cosas, quería hacer camisetas, quería pluralizar mi trabajo, debido a que no tenía quién me patrocinara o un mecenas, me tocaba lo rudo del camino para abrirlo a otras personas, fue entonces que dije: “la gráfica debe estar donde se necesite, así sea en una corcholata o en un grandes murales”. Ahí dónde hay que aplicarnos, no esperar a que maestros te digan dónde sí y dónde no es arte. A mí me criticaron mucho, porque hacia camisetas o hacia delantales, (decían) que eso no era arte y que yo no era artista, pero me distancié de esa crítica, y si yo veo una forma de trascender a través de objetos cotidianos la haré, ahí donde se necesite el arte, ahí hay que ponerlo.

¿Cuál es el valor que debemos de rescatar de las primeras generaciones de estampa de México?

El discurso, volver a tomar lo mexicano. Soy un artista muy solitario, actúo muy intuitivamente, creo que así debe de ser el arte, acabamos de fundar el taller de la nación gráfica en Los Pinos, y lo veo como un triunfo, ahí ya llevamos a otro nivel el tema de grabado, sigan ahí no se salgan, en un principio me invitaron a estar ahí, ya les hice el logo, ya les puse el nombre: Nación Grafica. Ahora estoy pensando en hacer un manifiesto para que Nación Grafica agremie a los grabadores que ahorita están muy dispersos y que luchemos hacia las mejoras del gremio, quizá hasta seguridad social de los artistas o una casa de retiro para ancianos artistas, o un lugar donde se preserve el arte cuando el artista fallezca para que no se pierda ese acervo. Algo que pudiéramos lograr, que ahora mismo no hay, y que no se vuelva a repetir la historia de José Guadalupe Posada que no saben no dónde está enterrado, pero eso sí, le hacen homenajes y no saben no donde están sus restos, que cosas ¿no?

¿Cuál es el valor del Taller de la Gráfica Popular en la historia del arte en México?

Híjole yo tuve una bronca con ellos. Más bien un mal entendido, pero pienso que de ellos no hubo quien continuara y luego sus artistas se sumaron al abstracto, algunos no defendieron la ideología del TGP y luego siendo de izquierda no estaban preparados para vender en galerías, veías esa contradicción de esa generación que fueron mis maestros. Una vez me invitaron a una conferencia acerca del legado de José Guadalupe Posada y estábamos en el presídium el maestro Adolfo Mexiac, el maestro Octavio Bajonero que fue alumno del maestro Mexiac y al final estaba yo, es decir, faltó una generación entre el maestro Bajonero y yo, bueno esa generación que faltó es la de mis maestros de escuela, que no eran dignos para hablar de Posada, porque decían que Posada hacia figura y yo era abstracto, la idea es cómo continuar esa tradición y ponérsela a los niños e inculcársela, a mí me sorprende en Oaxaca que niños venden dibujos en la calle y me gusta porque digo este niño ya llegó, ahora hay que enseñarles a realizar grabado con tortillero, esas herramientas las tienen a la mano, esto también está llevando a otro nivel al arte mexicano,. No sólo es tener tu taller, poner tu tiendita, hay que seguir creando, ahora hay que mediatizarlo, eso lo exige el tiempo, le da más fuerza, porque ves el proceso, entiendes que eso es importante para cada una de las obras se generen. En ese sentido estamos haciendo brillar de una o de otra manera a los artistas que los conozcan, que vean como trabajan sus detalles, que eso también se enseñe, es otra forma de educar también.

Existe una tendencia de grabadores en su mayoría jóvenes que trabajan y van por el mundo mostrando su grafica en las paredes de las calles, fuera de las galerías mostrando un discurso propio para que la gente si gusta de este trabajo lo pueda apropiar y llevárselo a casa ¿Qué opinas de esta manera de difundir un concepto mediante la gráfica?

Que padre, que mejor ¿no? Es mejor a frustrarse a no exponer en ninguna parte o no hacer nada, es o se convierte en un suvenir grafico de los lugares callejeros es más que ir a una tienda y buscar que si te compras la playera del lugar. Recuerdo cuando fui a Pompeya tomé un mosaiquito pequeño y me lo traje a México, ahí lo tengo, esa es la idea, que uno sea parte de esta cultura, esto ayuda a difundir nuestra cultura, por ejemplo, es como el penacho de Moctezuma, pienso: que se quede en Viena, que se quede ahí, para que exista presencia de México en todo el mundo, aquí ya tenemos una copia. Mejor que México esté presente en todo mundo. La cultura de la estampa debe ser homogénea, democrática y no elitista, el arte que no sea social no sé qué otra función pueda tener, a lo mejor lavar dinero ¿no? Con esos precios altísimos y un buen momento para ingresar a este mundo del grabado es ahora, tanto niños como adultos que a lo mejor vio frustrado un camino artístico y que en la gráfica por su inmediatez puede ser más fácil además el grabado ayuda al espíritu a sentirse más orgulloso del poder creativo cuando alguien crea algo en una placa y luego lo imprime le cambia la vida y ves su rostro se le ilumina y a mí me encanta ver eso ojalá lleguemos a tener todos un rostro iluminado.

La pandemia ha cambiado tu proceso creativo, he visto que últimamente estas muy enfocado al dibujo y escultura, ¿Qué me puedes platicar al respecto?

En la escuela iba a dibujar nada más, iba todos los días y buscaba los talleres de dibujo para forzarme a dibujar y entender de qué se trataba esa habilidad, también yo no soy tan virtuoso, pero con el trabajo me he hecho, más preciso, en ese sentido el dibujo ayuda mucho a resolver una figura o resolver un trabajo y cuando uno resuelve lo demás es fácil, si uno puede dibujar una figura humana viva, que uno pueda dibujar en la inmediatez ya está pronto para hacer una obra, creo que el dibujo no ha sido valorado como pieza de arte, pocos artistas lo han conseguido por ejemplo recuerdo los dibujos de Schiele o algunos dibujos del renacimiento pero quedan en boceto. Fue durante la pandemia, primero me piden ilustrar el libro de León Portilla Erótica Nahual, Pero cuando se habla de figura humana ya te exige otro cosa, yo vi una deficiencia y me dije: no yo ya tengo que hacer dibujo otra vez, entonces empecé a dibujar a contactar a los viejos maestros de la academia, a las modelos y ahora hay muchas por que cerraron las escuelas por la pandemia y ahora están buscando otra alternativa para trabajar y los artistas también, entonces llega la pandemia y me llegan una serie de esculturas prehispánicas fálicas y me pregunto ¿Qué está pasando con la erótica prehispánica? O ¿Qué paso con la erótica prehispánica? Entonces pensando en esas figuras empecé a trabajar y luego tome esa medicina kambó donde alucinas que estas en una tercera dimensión en ese momento yo todavía creía en la imagen plana, cuando empiezo a sentir esa tercera dimensión y ese trance empiezo a sentir el deseo de dibujar de otra manera de poder ver todos los planos de un dibujo y de poder verlo de arriba abajo, ese es otro reto de alguna manera ya me había aburrido del grabado pero esto me vuelve a vitalizar de una manera, ahora estoy haciendo una estampa y una escultura de la misma pieza no sé a dónde me va a llevar ahora tengo 3 trabajos bajo esta idea. En la pandemia se cerró mucho, una cuarta parte de mis ingresos se vinieron a cero, está difícil, sigue estando difícil, seguí trabajando sacamos un libro con José Luis Trueba Lara en ediciones Castillo que se llama: “Aquí todos estamos muertos”. que lo acaban de premiar, pero esto fue también durante la pandemia.

¿Qué proyectos tienes para el desarrollo de tu trabajo?

Gané una beca por parte del Sistema Nacional de Creadores, voy a estar tres años dedicado haciendo un proyecto sobre los juegos, como serpientes y escaleras y el patolli, quiero hacer una fusión del patolli, ya lo estoy trabajando. Haber si la beca vitalicia me llega antes de las enfermedades (risas) sería ideal, por eso siento que Nación Grafica tiene ese sentido de ser una especie de guarida de artistas con trayectoria, es el corazón grafico pues. Ahora apoyándonos de los medios y las redes sociales todo lo que entra repercute, como en su momento fue la televisión, es una manera para que se re-valore nuestro trabajo.

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