Hablar de sexualidad con los más pequeños
Familia

Hablar de sexualidad con los más pequeños

Cuando la curiosidad temprana aborda a los padres de familia

Hablar de sexualidad, a cualquier edad, siempre implica un tabú, pero con niños puede ser aún más difícil (tanto para ellos como para los padres o tutores); y es que muchas de las veces desde pequeños indirectamente se les incita a evitar estos temas.

Por ejemplo, es normal que un niño sienta curiosidad por su cuerpo y por el de los demás, como cuando se está bañando, y haga preguntas relacionadas a sus genitales; lo ideal sería nombrar a los órganos sexuales por su nombre, pero se tiende a utilizar apodos para estos, indirectamente se está creando un tabú sobre propio cuerpo.

De igual forma se puede decir que el temario de educación sexual en las escuelas está un poco limitado: anticonceptivos, embarazo y enfermedades e infecciones de transmisión sexual. Claro que estos temas son importantes, pero la educación sexual debería partir desde muchísimo antes, por ejemplo, con el consentimiento sexual o la salud sexual; para esto se habla de una educación sexual integral, donde se les enseñe a los niños aspectos de la sexualidad desde sus distintas dimensiones y se elimina la creencia de que se trata de temas vergonzosos.

¿Qué es la educación sexual integral?

Se trata de un enfoque dentro de la educación sexual (ESI) en el que se abordan los derechos sexuales y reproductivos, la perspectiva de género, la salud sexual, la cultura, los roles de género, etcétera.

Según la Guía Técnica Internacional sobre Educación Sexual, la educación sexual integral debe ser:

  • Científicamente precisa

  • Gradual

  • Adecuada a la edad y en nivel de desarrollo

  • Con base en el plan de estudios

  • Integral

  • Basada en un enfoque de derechos humanos

  • Basada en la igualdad de género

  • Culturalmente pertinente y apropiada según el contexto

  • Transformadora

Además, los conceptos principales que se manejan son: relaciones, valores, cultura de derechos y sexualidad, entendiendo el género, violencia y mantenerse a salvo, habilidades para la salud y el bienestar, el cuerpo humano y el desarrollo, sexualidad y comportamiento sexual, salud sexual y reproductiva.

No, no aumentará su curiosidad

Gracias a que la educación sexual ha cargado con muchísimos estigmas, es común pensar que todo lo relacionado a ella tiene que ver con las relaciones sexuales. Lo cierto es que, si bien son una parte importante, va mucho más allá. Resulta entendible que un padre no quiera que su hijo pequeño conozca, por ejemplo, métodos anticonceptivos pero la realidad es que negar la entrada a este tipo de temas solamente hará que los niños eventualmente tomen estos temas con morbo que los hará sentir curiosidad e indagarán en Internet, donde la pornografía les brindará una visión irreal de lo que es el sexo y la sexualidad, o con sus amiguitos que quizás tampoco conozcan del tema.

Nada mejor que hablar con los niños para que tomen estos temas como algo natural y aprendan de ellos de la mano de sus padres o tutores. Además, la educación sexual para los más pequeños ahonda en temas relacionados a su bienestar físico y mental, y hará que los cambios en su propio cuerpo no los tomen desprevenidos.

Consentimiento para niños pequeños

Cuando sean grandes podrán abordar otras partes del consentimiento, como los relacionados a una relación sentimental/sexual, pero es importante que, desde pequeños, por ejemplo, cuando comiencen a convivir con más adultos, se les hable de las partes de su cuerpo que no deben ser tocadas por nadie (para que las conozcan a profundidad es fundamental la educación sexual), su privacidad corporal y el “no significa no”.

¿A qué nos referimos? Por ejemplo, cuando a los niños, aunque no quieran, se les obliga a saludar a los adultos por educación y se les trata de maleducados al no hacerlo. La realidad es que hay una razón por la que el niño no quiere acercarse a esa persona, no necesariamente algo malo, y hay que respetar su decisión, así sea por simple timidez. Pareciera una acción muy pequeña, pero la realidad es que sí el pequeño tiene muy claro el hecho de que puede rechazar cualquier muestra de afecto si no la quiere o no le parece correcta, tendrá las herramientas necesarias para actuar en una situación de peligro.

Ahondar en las necesidades particulares

Todos los niños y jóvenes son diferentes y por lo tanto se deben abordar distintos temas dentro de la educación sexual integral que se adapten a sus necesidades. Dentro de la ESI uno de los temas más diversos e importantes es la sexualidad de las personas que sufren discriminación dentro de la sociedad o son grupos vulnerables. El portal UNFPA menciona que:

La educación sexual integral debe reconocer las necesidades particulares de los estudiantes, especialmente los grupos de jóvenes vulnerables (tales como las y los jóvenes LGBTQ+, las y los jóvenes que viven con discapacidad, las y los jóvenes en entornos humanitarios, las y los jóvenes que usan drogas, las y los jóvenes que viven con el VIH, y las y los jóvenes transgénero) y debe ser adaptada de modo que refleje sus realidades.

Roles y estereotipos de género

Otra de las partes interesantes de la educación sexual integral es la que aborda los roles y estereotipos de género. Y es que desgraciadamente los pequeños a veces crecen condicionados de acuerdo con estos; por ejemplo, a los niños se les dice que los hombres de verdad no lloran y siempre son fuertes y a las niñas se les habla de servir en el hogar o ser madres. Hay que aclarar que estos aspectos no son negativos en sí mismos, si no que se vuelven cuando limitan el desarrollo de los niños.

Hablarles a los pequeños de que no existe un “manual” de cómo deba o no ser un niño o una niña, también es hablarles de educación sexual; esto para que en un futuro no delimiten sus gustos y aspiraciones o se burlen de alguien más por no seguir estos patrones.

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