Ciudades sobre el agua
Arquitectura

Ciudades sobre el agua

Una arquitectura acuática

Al atravesar la zona metropolitana de Los Ángeles en auto, sobre una enorme autopista al sur de la sierra madre, atravesando Arcadia y Pasadena, se puede pensar con franqueza que no hay otra forma en la que una ciudad pueda expandirse y prosperar monstruosamente: sentada sobre suelo sólido y rodeada de montañas. El agua no se contempla demasiado como un factor de éxito para el desarrollo urbano, más allá de incluirla en los lagos artificiales de los parques urbanos, en las fuentes de las plazas y en las piscinas para vecinos de los fraccionamientos privados. La realidad es que el agua se ha defendido históricamente de sólo ser un elemento decorativo o recreativo y los ejemplos de ingeniería civil y arquitectura con agua como ejemplo y reto de increíble funcionalidad se alzan célebres en los sitios favoritos de la Historia. ¿Hay algo particular detrás de los canales de Venice Beach en Los Ángeles?

La evidencia indica que los pueblos del mundo han querido establecerse siempre en las zonas más hidratadas, incluso en medio del desierto, Egipto se erigió alrededor del Nilo, mientras que Albuquerque, Nuevo México, no debe su existencia a los Demócratas sino al agua del Río Grande. En otros sitios, parece no muy viable establecerse, precisamente por la insostenible cantidad de agua, esto principalmente en las costas, donde periódicamente la marea aumenta a causa de infraestructuras obsoletas y de eventos trágicos del calentamiento global. La planificación de nuevos entornos urbanos que se antepongan a las crisis climáticas deben poner a pensar a los arquitectos e ingenieros de nuestros días hacia dónde deben trasladarse las masas.

Venecia, Xochimilco y Xitang son pequeñas, pintorescas y muy visitadas. La historia de estos asentamientos es una grabación de la batalla milenaria del arquitecto contra el tiempo, del aprovechamiento oportuno de los recursos y fortalezas disponibles y la carrera contrarreloj para evitar las catástrofes naturales que amenazan al patrimonio de los lugares más icónicos, junto a todos aquellos que conviven en su entorno.

VENECIA

La romántica capital de la región de Véneto en Italia está dividida en dos áreas principales que albergan cerca de 300 mil habitantes en 156 kilómetros cuadrados, lo que la hace una de las ciudades más densamente pobladas de Italia. La mitad menos conocida de la ciudad está situada en la seguridad de tierra firme, y alberga edificios interesantes como el Forte Marghera. A tres kilómetros y medio, adentrándose en la Laguna de Venecia por la Vía de la Libertad se encuentra la mitad más conocida, un archipiélago de 118 islas pequeñas donde se construyeron palacios góticos y renacentistas con dosis de inspiración bizantina, el más emblemático: la Catedral de San Marcos, símbolo de prosperidad social y sofisticación arquitectónica lograda sobre terreno pantanoso.

Los palacios venecianos, como el Palacio Ducal y otros edificios palaciegos destinados a fines comerciales, y turísticos hoy en día, empapan a Venecia de identidad, al igual que los canales, pero tanto canales como palacios se deben la existencia el uno al otro, ya que el refinamiento arquitectónico de la ciudad se debe a las condiciones empapadas del archipiélago, por su parte, no tendría sentido ahorrar toda la vida para viajar a Venecia pasear en góndola por los canales si no fueran reales las vistas asombrosas de la ciudad.

Ahora bien, no todos los que viven y visitan las ciudades marítimas del mundo deben ser tan optimistas siempre, considerando que para 2040, se prevén problemas importantes para grandes aglomeraciones urbanas como Miami o Rio de Janeiro. No es alegre imaginar grandes íconos de la humanidad bajo el agua, pero cada día es más fácil. En el caso de Venecia, la batalla contra el aumento de la marea a causa del calentamiento global ha empezado en lo social con reglamentos de visita cada vez más severos para locales y turistas, mientras que en lo científico, desde 2020 se implementa el MOSE (Modulo Sperimentale Elettromeccanico), que consiste en el levantamiento de diques móviles que se cierran cuando la marea, cada año un poco más alta, inunda la Plaza de San Marcos dos veces al día durante la primavera y el otoño.

XOCHIMILCO

Sobre toda la costa de los lagos de la región reseca del Anáhuac, los primeros arquitectos xochimilcas tomaron inspiración de aguas poco profundas, pantanosas, metidas entre parcelas fértiles. El trabajo fue jalar, juntar y ampliar los espesos mantos de flora acuática para formar ‘manzanas’ o bloques posteriormente cercados donde crecieron árboles y se cultivaron flores. El trazado de las chinampas y el sistema de transporte por trajineras diseñados en Xochimilco le hicieron conocerse como la Venecia mexicana, por lo menos hasta que un pueblito isleño de Nayarit, Mexcaltitán, hiciera sus méritos y se ganara el uso del mote.

El crecimiento neoliberal de la Ciudad México no ha tenido consideración de Xochimilco, y mucho de su encanto natural e ingenieril se pierde con el tiempo, al punto de que las chinampas, reconocidas como Patrimonio de la Humanidad de la Unesco han estado dos veces en peligro de perder dicha distinción debido a las condiciones ecológicas deplorables del lugar.

Los retos que ha enfrentado la humanidad al construir sus sociedades sobre cuerpos de agua son proporcionales a los retos de preservación. Xochimilco se enfrenta a la industrialización y crecimiento desenfrenado de una ciudad que nunca ha tenido piedad con los cuerpos de agua que históricamente la han hecho icónica y megarrica.

XITANG

Xitang es un oasis cercano y ajeno del ajetreo y el bullicio de su vecina cercana Shanghái. Calles empedradas, edificios antiguos (de otra forma no podría estar en China), puentes que se arquean sobre sus canales abundantes, botes de remos que se demoran en el río y lugareños que cantan canciones populares referentes a la ciudad acuática.

Los numerosos puentes de Xitang la hacen particularmente especial. La ciudad es mayormente plana, con 9 vías fluviales que la dividen en 8 áreas. Las áreas están conectadas por 104 puentes, construidos en diferentes estilos que abarcan las dinastías Ming (1368-1644) y Qing (1644-1911). Algunos parecen arcoíris sobre el canal, similares a los de Occidente, mientras que otros parecen largas flautas. Debajo de los puentes pasan los largos senderos cubiertos, esa característica es la más singular de Xitang, que la distingue de otras ciudades acuáticas. Solían ser caminos con techos. Ahora las sillas están dispuestas alrededor para que la gente disfrute de un descanso tranquilo junto a los canales. La decisión arquitectónica ha protegido a los transeúntes de la lluvia y del sol por igual durante siglos.

Podría decirse que Italia y China tienen más en común fuera de Marco Polo y la herencia que permitió la revolución culinaria que es el spaghetti. En conjunto con América y el resto del mundo, la necesidad de erigir ideas y hogares sobre condiciones pantanosas y adversas es una constante humana, una señal de civilización que no deja de asombrarnos, pero que nos enseña que no podemos ser indiferentes a la solicitud clara de la Tierra de darle un respiro.

Comentarios