Diébédo Francis Kéré
Arquitectura

Diébédo Francis Kéré

Arquitectura africana con amplio sentido social

¿Podemos comprobar que la pirámide de Maslow cuenta con ejemplos de su utilidad en la vida real? Por lo menos, los primeros cuatro escaños sí; obedecen a la demanda de los procesos naturales y culturales de las vidas promedio en el planeta. El último escaño requiere más notas al pie: “autorrealización”, qué es y quién la mide, usualmente son cuestiones que cada individuo debería ser capaz de responderse a sí mismo, luego los individuos hacen comunidad para compartir y delinear lo que los hace exitosos, ejemplares y, en el mejor de los casos, felices. Esa es quizá la razón por la que existen los premios de prestigio y sus ceremonias. Son para que la comunidad le aplauda al individuo que cumplió o incluso mejoró los estándares de lo que se le pidió hacer, dan forma a las convenciones de los expertos y definen la narrativa que escribirán las industrias a las que pertenecen. ¿Hoy en día le dan un Oscar a la película más progresista? Puede que en 148 años la variable que caracteriza a los ganadores sea distinta.

Las artes gozan de mucho reconocimiento a nivel mundial, a diferencia, por ejemplo, de la plomería o la contabilidad. Todo aquello que hacen los artistas para permitirse llamarse así tiende a ser considerado hermoso y necesario para la cultura de las comunidades que lo ven. Hoy en día es necesario abrir conversaciones acerca de qué tan funcional puede ser la obra de un artista en el sentido inmediato, el impacto social, ambiental y estético. El cine y todos sus festivales ponen sobre la mesa esa conversación, por ejemplo. A su vez, los arquitectos se plantean cómo su trabajo puede generar mejores condiciones de vida para la gente desde diferentes trincheras, una de ellas es la Fundación Hyatt, que otorga el Premio Pritzker a los mejores arquitectos del mundo desde 1979, por iniciativa de la familia Pritzker. Shigeru Ban es un ejemplo de arquitecto y ganador del premio en cuestión, diseñó edificios icónicos a partir de su forma especial de trabajar con materiales y su arraigado sentido de la belleza japonesa, además de una profunda visión de responsabilidad social.

 

100 mil dólares y una medalla de bronce es lo que han ganado los arquitectos laureados con el Pritzker, además, por supuesto, de la gloria y celebridad perpetua que esos instrumentos de la autorrealización proporcionan a sus acreedores. Sin embargo, la entidad descentralizada que ha sido como tal el premio, casi desde sus inicios, ha permitido que en muchos y muy distintos países existan ganadores, siendo, en parte, debido a eso que el Pritzker es lo que Architectural Digest denomina: una autoridad internacional. En teoría, podría haber un Pritzker en todos los países, por ejemplo en Burkina Faso.

EN BURKINA FASO

En 1972, un pequeño Francis Kéré, primogénito del jefe local, dejaba Gando, su pueblo natal al este de Burkina Faso para poder asistir a la escuela en Tenkodogo, a unos 14 kilómetros de su hogar. Gando y Tenkodogo influenciaron definitivamente el destino de Francis como arquitecto. Por una parte, Gando era un lugar acogedor que abrazaba a los niños que corrían entre las calles de tierra y las casas pequeñas como hijos de la comunidad. La unidad familiar, las viviendas y el folklore fueron los ingredientes para que Francis descubriera la arquitectura de forma práctica y especial, como lo registra su biografía oficial en el sitio web del premio Pritzker.

... recuerdo la habitación donde mi abuela solía sentarse a contar historias con una luz tenue, mientras [los otros niños del pueblo] nos acurrucábamos uno cerca del otro, y su voz dentro de la habitación nos envolvía, convocándonos a acercarnos y formar un lugar seguro. Este fue mi primer sentido de la arquitectura”.

La experiencia en la educación básica fue distinta, menos romántica, pero no menos funcional para la conciencia de Francis. Tenkodogo es un departamento de la provincia de Boulgou, con poco menos de 200 mil habitantes, con la particularidad de que es la única localidad con escuelas para la educación básica. Los niños que recibe el colegio, por lo tanto, provienen de todos los pueblos y comunas de los alrededores, sumados a los locales. En ese contexto, Francis compartió un pequeño salón de clases construido con bloques de cemento con más de cien compañeros. La luz natural apenas se asomaba dentro del recinto y la ventilación era prácticamente nula. Tras pasar horas en esas condiciones, Kéré se juró que algún día mejoraría las escuelas de su país.

Para el arquitecto, es necesario que un salón de clases esté construido de manera que se pueda aprovechar adecuadamente la luz del sol, evitando, a su vez, que el lugar esté demasiado caliente. Muchos están de acuerdo en que la buena arquitectura consiste en un buen control de iluminación, climatización y diseño en los edificios. África tiene los materiales perfectos y el capital humano suficiente para consagrarse como un escenario donde la arquitectura puede ser espectacular, desafortunadamente, no todas las naciones africanas han visto nacer a algún Prometeo que va a Europa en búsqueda de la llama del desarrollo sostenible.

EN ALEMANIA

En 1985, Alemania aún se encontraba dividida entre el bloque socialista y el capitalista. La frontera y las hostilidades más palpables se suscitaban en Europa, particularmente en Alemania, una olla de presión que finalmente estalló desde la caída del Muro de Berlín. Kéré pisó por primera vez el suelo alemán en ese contexto, junto a los demás migrantes africanos que junto a los asiáticos, llegaron del Medio Oriente y configuraron una nueva Alemania redimida, completa y diversa.

 

En Berlín, Francis se convirtió primero en carpintero. La madera ha sido una variable importante de su obra, especialmente en África, donde los constructores tienen control sobre ese material, al igual que con la arcilla. En 1998, como carpintero de formación y para entonces licenciado en arquitectura por la Universidad Técnica de Berlín, creó una asociación al final de sus estudios para satisfacer las necesidades de su pueblo: Schulbausteine für Gando (Bloques de Construcción para Gando).

Tras montar en Gando una escuela primaria, su primer proyecto exitoso y con el alemán como lengua de adopción, amplió su campo de acción al resto del país construyendo un instituto aquí, un centro de salud allá, luego un campus en Kenia, y muy recientemente la Asamblea Nacional de Burkina Faso, un proyecto aún en curso.

Queriendo optimizar los recursos materiales y humanos locales, el arquitecto Prometeo fomenta un circuito corto que interpela a los obreros de la región, grandes conocedores de su entorno, ofreciéndoles un amplio abanico de oportunidades que los potenciará en el mercado laboral. Un planteamiento que no dejó de seducir al jurado del Premio Pritzker: después de la pareja francesa Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal en 2021, se le otorgaron este año a Francis Kéré sus 100 mil dólares y su medalla de bronce, y con eso, la ocasión de mirar hacia atrás en su enfoque en cuatro proyectos significativos.

ESCUELA PRIMARIA DE GANDO

Tras la creación de su fundación en 1998, Francis Kéré comenzó a dirigirla bajo los principios de la responsabilidad social: “devolver a la comunidad de Gando lo que le dio” mejorando las condiciones de vida de los habitantes del pueblo burkinés a través de acciones muy concretas.

La Escuela Primaria de Gando será el primer gran proyecto. Construido en 2001, en toda su longitud y en una sola planta, el edificio realizado con ladrillos de cemento y tierra de la región da testimonio de los compromisos del joven arquitecto: aprovechar al máximo los recursos naturales y el capital humano local integrando la menor cantidad de equipos artificiales posible (iluminación, aire acondicionado, etcétera). Marcado por su experiencia en aulas asfixiantes y mal ventiladas, el arquitecto consigue introducir aire y luz natural en el edificio a través de los finos intersticios de las persianas de colores, al tiempo que deja salir el aire caliente por las perforaciones del techo de hojalata, que protege las paredes de ladrillo poroso de la lluvia. Para que el techo de metal no retenga el calor en el edificio, está inteligentemente elevado e inclinado para bloquear los rayos del sol.

Desde su creación, la Escuela Primaria de Gando experimenta un gran desarrollo, incrementado por un nuevo edificio dedicado a aulas, biblioteca y alojamiento para sus profesores. Ahora tiene capacidad para 700 estudiantes.

ASAMBLEA NACIONAL DE BURKINA FASO

El 30 de octubre de 2014 en Uagadugú, cientos de ciudadanos burkineses hostiles a su presidente, Blaise Compaoré, que intentó postularse para un nuevo mandato, mostraron su hartazgo incendiando la Asamblea Nacional. Invitado en 2015 a crear un edificio sobre las ruinas del que acababa de ser destruido, Francis Kéré se inspira en este momento crucial de la historia política de Burkina Faso para imaginar una estructura piramidal con extensas escaleras, que ofrece una vista impresionante de la capital.

Gracias a este diseño, el edificio albergará en sus plantas exteriores una zona de restaurante, jardines de flores locales e incluso un gran árbol que atraviesa un techo abierto. En el interior, habrá una sala con gradas para reunir a los 127 miembros de la Asamblea Nacional, mientras que un espacio de circulación permitirá que el público cruce el edificio.

Espacios expositivos y un monumento en honor a los civiles que perdieron la vida durante las manifestaciones también forman parte de este proyecto, que comenzó hace siete años y cuyo avance se ha visto interrumpido por la situación política del país. A la espera de que consideremos una vez más la fuerza de un enfoque ambicioso, diseñado para abrir el diálogo entre ciudadanos y políticos.

PABELLONES

En 2017, Francis Kéré creó el espectacular pabellón de la Serpentine Gallery en Londres, una estructura efímera en el corazón del Hyde Park encargada cada año a un estudio de arquitectura. Luminoso y aireado, su creación se distingue por su sorprendente uso de la madera, cortada, pintada de azul y apilada para dibujar triángulos en relieve cuyo patrón abstracto recuerda a las telas africanas.

En un bosque no lejos de las montañas Beartooth en Montana, Francis Kéré instaló un nuevo pabellón dos años más tarde entre álamos, en el centro de arte al aire libre Tippet Rise Art Center. De forma circular, la arquitectura está hecha con cientos de troncos de pino de la región americana, aglomerados en celdas de acero. Bajo el techo, estos bultos parecen caer del techo como estalactitas mientras que en el suelo forman un cálido mueble que invita a sentarse. Completamente abierta, la estructura está inspirada en las toguna, estos espacios tipo ágora de las aldeas Dogón de Malí donde los habitantes se reúnen para hablar sobre la vida comunitaria.

AUTORREALIZACIÓN Y RESPONSABILIDAD SOCIAL

La autorrealización puede ser difícil de alcanzar según como se le conciba. En todo el mundo la gente busca llegar hasta la cima de lo que consideran que es la cima, porque eso muchas veces es lo que le da sentido a la vida. Sin embargo, es momento de recordar que si bien somos individuos irrepetibles, no vivimos en un mundo individual y los problemas e ideas equivocadas de desarrollo se repiten con demasiada frecuencia.

Todo lo que los seres humanos hacen y permiten que exista cobra factura, algunas veces a largo plazo, en el contexto de alguien más: las historias de familia, las condiciones de los salones de clase donde se configuraron los primeros sueños de trascendencia y los viajes que se hicieron lejos del hogar.

Los grandes premios a los méritos, más allá de ser un instrumento maslowiano, deben permanecer en la Historia porque pueden definir la dirección que conviene al talento. Diébédo Francis Kéré ha direccionado el suyo hacia lo que muchos otros arquitectos, artistas, lo hacen: un mundo más hermoso, menos disfuncional, más práctico y lleno de significado.

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