Boicot
Nuestro mundo

Boicot

Nuestro Mundo

Boicot es una palabra que define la RAE como “la acción que se dirige contra una persona o entidad para obstaculizar el desarrollo o funcionamiento de una determinada actividad social o comercial”.

Viene al caso porque a veces el principal generador de boicots personales somos nosotros mismos, lo veo claramente en mí. Te pongo ejemplos, a ver si te hacen sentido:

Me boicoteo cuando pienso que todo lo que pasa obedece al destino, dejándome sin responsabilidad de hacer lo necesario para estar bien conmigo misma y con los demás.

Me boicoteo cuando dejo que el sentimiento de culpa aflore constantemente, esto lo que evidencia es una personalidad controladora, con el ego exaltado.

Me boicoteo cuando no me siento merecedora de que alguien reconozca en mi alguna cualidad y rechazo el halago en automático.

Me boicoteo cuando no me doy tiempo, cuando me baño a la carrera, cuando salgo de casa sin desayunar, cuando difiero la cita con el ginecólogo, cuando no descanso lo suficiente.

Me boicoteo cuando no me doy un gusto porque me la vivo dándole gusto a los demás. ¿Qué quieres comer hijito? Antes de dar espacio a lo que yo quiero comer, ¿qué no cuento? ¿qué soy invisible?

Me boicoteo cuando prefiero limpiar antes de hacer lo que realmente quiero, tal vez leer, tal vez ver una serie o una película, o algo que me nutra emocionalmente.

Me boicoteo cuando me quedo callada ante un hecho que me indigna, que me daña o que simplemente me hace sentir mal, esto puede ocurrir en casa, en la oficina, en la calle.

Me boicoteo cuando me critico constantemente por lo que hice, por lo que dije, por como me veo, por lo que como, por lo que bebo.

Me boicoteo cuando renuncio a mis sueños porque estoy ocupada en concretar los sueños de los demás.

Me boicoteo cuando me hago la fuerte, cuando no soy capaz de reconocer que necesito ayuda, que me siento sola, que tengo ganas de llorar y no lo hago para que no me perciban débil.

Me boicoteo cuando no pienso en mi futuro y solvento todas las necesidades de los hijos adultos.

Me boicoteo cuando me subo a la bascula todos los días con miedo, sintiéndome mal por lo comí o por el ejercicio que dejé de hacer.

Me boicoteo cuando no compro las vitaminas que necesito acorde a mi edad porque prefiero comprar algo más.

Me boicoteo cuando no voy a ese viaje de amigas que tanta ilusión me hacia y me invento mil historias que justifiquen mi ausencia

Me boicoteo cuando me veo al espejo y encuentro las señales del tiempo y siento que ya perdí la juventud, tal vez si me quisiera más la imagen hablaría de experiencia de vida

Hay tantas maneras de bloquear el crecimiento personal que seguro cada uno tenemos una lista diferente, lo importante es darnos cuenta y tratar de desbloquear todo aquello que nos atora, que no nos deja crecer desde la perspectiva del desarrollo humano.

Una persona madura, completa, íntegra, tiene una serie de cualidades reconocidas desde las ciencias de la conducta, tales como: “la templanza, el conocimiento, la sabiduría, la inteligencia y sus intersecciones”. Lo que hemos vivido constituye el mayor de nuestros acervos y la manera en que hemos procesado esas experiencias es lo que nos da inteligencia emocional.

Algunas conductas que hablan de madurez son: responsabilidad para asumir consecuencias sin sentir culpa, mesura en nuestras reacciones, limites claros que acotan y contienen, cuando resistimos e insistimos, si tomamos en cuenta a los demás sin perder de vista que para estar bien con ellos necesitamos estar bien con nosotros mismos, si somos o no independientes y autónomos, si nos aceptamos con nuestras luces y sombras, si trabajamos para disfrutar y sentirnos bien.

Una persona madura no se boicotea y si lo hace busca repararse, tal vez el inicio de esa reparación sea el reconocimiento de que el trabajo personal no tiene fin.

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