Y qué tal si…
Opinión

Y qué tal si…

Miscelánea

El hombre tiene que establecer un final para la guerra.

Si no, ésta establecerá un fin para la humanidad.

 John Fitzgerald Kennedy

El mundo que conocemos es el resultado de invasiones, y conquistas que impuso siempre el más fuerte. La memoria más fresca del irracional expansionismo, es el intento hitleriano que dejó cincuenta y cinco millones de muertos y una Europa herida y hambrienta.

¿Pretextos para la barbarie? Siempre se encuentran. Basta recordar que en un mes de abril de 1838 estalló entre Francia y México la Guerra de los pasteles. Entre 1846 y 1848 padecimos la “intervención” que enfrentó a México con los Estados Unidos y en la que con un ejército reclutado por la leva, sin uniformes, ni alimentos suficientes, intentamos inútilmente defender nuestra soberanía ante un enemigo poderoso y bien armado. Como todos sabemos, el conflicto desembocó en la pérdida de más de la mitad de nuestro territorio. En cuanto a mí, nada se me perdió en Ucrania, ningún vínculo que no sea el humano sentimiento de solidaridad con el más débil, que sin embargo, defiende con valentía su libertad, su cultura  y su derecho de auto-gobernarse.  “Por un mundo sin nazismo”  “Kiev está gobernado por nazis”; pretexta Putin para justificar la injustificable invasión de una potencia nuclear, a la pequeña y soberana Ucrania, donde los ciudadanos han elegido democráticamente al presidente Zelensky, quien por cierto es  hijo de judios exterminados en el Holocausto.  

Mientras misiles y bombas caen sobre la población civil matando indiscriminadamente ancianos y niños, destruyendo ciudades, el dictador ruso, quien evidentemente tiene “otros datos”, asegura que no se trata de una guerra sino una “operación militar especial”. Eso es verdad, no se trata de una guerra sino de una brutal invasión.  No puede llamarse guerra cuando no ha entrado un solo tanque ni caído una sola bala ucraniana en territorio ruso. Los ucranianos no tienen más opción que defenderse. Yo no entiendo de las turbias aguas en las que se mueve la política, pero el horror que padece la ciudadanía civil ante la brutal fiereza que con premeditación, alevosía y ventaja los ataca la poderosa y nuclear Rusia;  México tendría que ofrecerles todo el apoyo posible; especialmente si asumimos nuestra propia vulnerabilidad. ¿Qué tal si  los poderosos vecinos del norte deciden hacer una “operación militar especial”, y se nos vienen encima argumentando la amenaza que representa para sus fronteras el narco-poder; los incumplimientos y violaciones al TLC, y porque los disparates verbales de nuestro presidente los están poniendo nerviosos. Considero que todo enfrentamiento es  una desgracia humana, por lo  que aunque sólo sea yo y no sirva de nada, me solidarizo con el pueblo agredido, especialmente ahora que con la torpeza política y la dependencia ideológica que los mantiene lamiendo las suelas de MALO; desde la misma Cámara, un grupúsculo de diputados ha elegido este doloroso momento para solidarizarse con una Rusia lejana y enemiga de los Estados Unidos del Norte, vecinos cercanos con quienes además de ser nuestros principales socios comerciales, nos hermanan más de tres mil kilómetros de frontera. Imagino que ahora que MALO ha declarado que la tlayuda es cultura, Putin estará deseando volar al aeropuerto Felipe Ángeles para aculturarse. Y pues sí, mientras los ucranianos mueren en defensa de su libertad, a nosotros por acá, nos matan, nos desaparecen y ni siquiera estamos en guerra.

Perdón pacientísimo lector, pero mientras impotente y frustrada escribo todo esto, lo que el cuerpo me pide es quejarme, aunque mi larga estancia en este mundo cruel, me ha enseñado que también esto pasará. ¡Cruz cruz cruz!, que se vaya el Diablo y venga Jesús.

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