Enjoy the Silence
Nuestro mundo

Enjoy the Silence

Nuestro Mundo

Murió Andy Fletcher. Para quienes somos seguidores de Depeche Mode nos pareció una desgracia. A otros les causó una conmoción. Y es que no resulta grato enterarse de que nuestros héroes comienzan a morir. Nuestros ídolos mueren junto con nuestros recuerdos de adolescencia. Cuando éramos más felices. Al menos yo lo era. Andrew era un sujeto callado. Parecía tímido. Bastante serio. No era ni la mitad de efusivo y extrovertido que David Gahan. Pero se sabe que el vocalista y líder siempre fue así. Por otro lado, Martin Gore es el creativo del grupo. Es la base. La esencia. Pero Andrew Fletcher fue junto con Gore y Vince Clarke uno de los fundadores de Composition of Sound. Una versión anterior a Depeche Mode.

La primera vez que escuché a DM fue cuando tenía diez años. Era un niño que acariciaba su pubertad a través de la música. Depeche Mode fue mi primera experiencia erótica. La música también puede lograr sensaciones similares a las del sexo. Eso lo leí en algún artículo. Y no me parece absurdo. En el departamento de Adolfo Prieto y Morena, en la colonia Del Valle, nos reuníamos el Gordo Quintana, Jorge, el Patas y yo a escuchar el disco Music For The Masses de Depeche. El estéreo que tenía el Gordo reventaba duro. Sonaba como si estuviéramos en una discoteca. Me fascinaba escuchar esas melodías oscuras, melancólicas, pero a la vez, entusiastas.

Después de haber descubierto a DM quise saber todo de ellos. Y claro. También escuché su música. Todos los discos que existieran de la banda los quería tener. Mi primera adquisición fue el caset Catching Up With Depeche Mode. Era una compilación de sencillos. Trece temas básicos para sumergirse en el océano Mode. Por supuesto ese breve chapuzón me dejó con ganas de ahogarme. Quería más.

Alcancé el orgasmo musical cuando escuché en 1990 el incomparable álbum Violator. ¡Puta madre! ¡Qué música tan excitante! No podía describir lo que Personal Jesus y Enjoy The Silence provocaban en mí. El Gordo hacía volar los cristales de los vecinos de aquellos departamentos cuando subía el volumen del estéreo. La tornamesa giraba y quedábamos impávidos mientras la rosa de color violeta giraba en el centro del disco. Nuestras charlas en el departamento del Gordo Quintana siempre eran sobre Depeche Mode. Intercambiábamos posters o cualquier otra reliquia que tuviéramos. Yo comencé a comprar los discos en Sanborns. Luego en Mix Up. La euforia por la banda inglesa estaba a tope. Recuerdo que otros vecinos mayores que nosotros eran también seguidores de DM. Jean Pierre y Xóchitl eran hermanos. Su padre era suizo y en alguna ocasión habían tenido la oportunidad de asistir a un concierto de DM en Berna. Jean Pierre hablaba maravillas. Yo lo veía como si fuera un semidios. Se vestía con chamarra de cuero negra y playera blanca, usaba jeans negros y botas de tipo industrial. Era un Martin Gore de la Del Valle. Tocaba la guitarra y el piano. Cuando se presentó Depeche Mode por vez primera en México él estuvo ahí. Tanto el Gordo Quintana como Jorge, el Patas y yo nos quedamos con las ganas. No fuimos por falta de cash.

Hace unos días, como mencioné, murió Andy Fletcher. Pude ver a Depeche Mode en vivo por primera vez en la Arena Monterrey, durante su gira Touring the Angel. Era el año de 2006. En esa ocasión fui con Pedro, su hermano Gus, su primo Manuel y Michelle, mi esposa. Nos volvimos locos. Disfruté cada tema con intensidad. Frente a nosotros estaba una reportera. Su asombro era notorio. Nos escuchaba cantar cada tema con pasión. Entre cada una de las canciones nos preguntaba el título. Y no paraba de repetir: “wow, ustedes sí son fans”. Fue una locura. Sobre todo porque Pedro se había convertido en uno de mis mejores amigos cuando me mudé a vivir a Durango. Nuestra amistad quedó sellada cuando nos supimos fans de Depeche. ¿Te imaginas nuestros gritos cuando comenzó a escucharse el teclado de Never Let Me Down Again? Bebimos cerveza. Cantamos hasta reventar nuestras cuerdas vocales. Chocamos los vasos. Nos abrazamos y repetimos con fuerza: “I´m taking a ride with my best friend”. Por supuesto, Michelle, Gus y Manuel nos miraban y se reían de nosotros. Pedro y yo volábamos alto mientras veíamos el mundo pasar.

Alguien dijo que las mejores amistades se fraguan con música. Así como Andy Fletcher fraguó una agrupación inigualable junto con David Gahan y Martin Gore. Es verdad que “Fletch” no fue el más carismático ni el creativo del grupo. Tampoco fue una pieza clave en cuanto a la música. Pero también es cierto que sin él Depeche Mode no sería lo que es. Frente a la muerte, sólo nos queda gozar la música. Y algún día disfrutaremos el silencio.

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