Todo a la vez en todas partes
Cine

Todo a la vez en todas partes

Un drama cómico sobre multiuniversos

En una época donde las tramas sobre multiversos son monopolizadas por la fiebre de los superhéroes, por ejemplo Doctor Strange: In the Multiverse of Madness o el galardonado Spiderman: Into the Spider-Verse, llega una película que se arriesga en el género para ofrecer un drama con humor, enfrentamientos y múltiples realidades: Todo a la vez en todas partes (Everything Everywhere All at Once).

Es la nueva película dirigida por la dupla Dan Kwan y Daniel Scheinert, también conocidos como los directores Daniels, ofreciendo una nueva entrega distribuida por la casa productora A24, con quien en anterioridad habían realizado Un Cadáver para Sobrevivir (2016) (Swiss Army Man).

El filme tuvo su estreno mundial durante el mes de marzo en el festival de cine South by Southwest celebrado en la ciudad de Austin, Texas. La cinta tuvo un costo de 15 millones de dólares y ya ha recaudado más de 50 millones en su mercado nacional, y aún falta contabilizar lo generado a nivel mundial. Se logró colocar como una de las grandes sorpresas del año, rompiendo así con la tendencia de que sólo materiales hechos en grandes franquicias son lo único que funciona.

El largometraje presenta una dramática y divertida trama que juega con la idea de los universos paralelos y que enredan a una familia de inmigrantes chinos con problemas de relación, lo cual atenta con la existencia del universo mismo. Una historia que hilada entre tintes surrealistas ofrece un argumento emotivo y significativo.

La trama

Tiene cómo protagonista a Evelyn (Michelle Yeoh) quien es la madre en una familia de chinos que emigraron a los Estados Unidos. La familia, dentro del estereotipo, ostenta un negocio de lavandería la cual atraviesa un tedioso tema de impuestos junto a una trabajadora de gobierno apática y estricta, nada nuevo en el ramo burocrático, interpretado por una Jamie Lee Curtis. Agregado a esto, y en vísperas del año nuevo chino, le preocupa la llegada de su padre (James Hong) a Estados Unidos, un señor conservador al que nunca le han agradado las decisiones de su hija.

La protagonista presenta un cierto cansancio o falta de conectividad hacia su esposo (Jonathan Ke Quan), quien es un hombre amable pero pasivo, con el cual no se siente apoyada, sumándole que tampoco tiene una buena relación con su hija Joy (Stephanie Hsu) quién en su juventud la toma por rebelde y desubicada.

La historia toma su giro durante una visita a las oficinas de impuestos donde se suscitará una ruptura interdimensional que afectará la realidad. Ahí, Evelyn descubrirá que existen distintos universos y que es posible conectarse con sus Yo de cada uno. Todo con el fin de confrontar a una entidad que se quiere adueñar de todos los universos y realidades. Así es como nuestra protagonista se topa en una lucha entre dimensiones donde intentará escapar de la muerte en busca de una respuesta lógica a lo que está sucediendo.

Lo que pudo haber sido

Todo a la vez en todas partes es una locura de filme que mezcla el drama con bastante comedia, de la bizarra, mucha ciencia ficción e increíbles coreografiás de acción y kung fu. Pero detrás de esta suma de elementos palomeros se esconde una película sobre personajes dañados y el como comparten una herencia la cual rechazan. Joy, la hija de la familia, sufre la constante apatía de su madre al no aceptar su orientación sexual y por lo tanto a su pareja. Evelyn, quien busca un estado de perfección y desvía la atención respecto al “escandaloso” modo de ser de su hija, busca la aceptación de su padre, un hombre rígido y chapado a la antigua que busca la más mínima excusa para reprochar en cara los errores de su hija. Sumando su crisis de impuestos y al no sentirse apoyada por su esposo, nuestra protagonista se replantea si hizo bien al haber escogido la vida que tuvo con la pareja que eligió. Los saltos entre universos que tiene la protagonista le hace cuestionarse algo que todos como individuos nos hemos planteado alguna vez, ¿Que pasaría si…?, muy parecido al What If…? de Marvel, llegando, incluso, a desear escaparse a esas otras realidades en vez de salvar la suya propia.

El dilema de los universos

En su expresión los universos plantean realidades posibles, infinitas e ilógicas, posiblemente para el espectador, pero dentro de todo existe una elocuente justificación. Un universo en el que Evelyn se convirtió en una famosa actriz pero no tuvo su familia, otro donde su esposo es su hombre ideal, otro donde las personas son piedras con ojos y uno donde las personas llevan salchichas por dedos. Este último, por más irreal, esconde el verdadero ser de Evelyn para que comprenda la orientación sexual de su hija. En esta absurda realidad de dedos alargados la protagonista tiene una relación con una mujer, dentro de esta lógica se plantea que hace falta estar en un mundo irreal para que la madre pueda comprender, más bien vivir, la realidad de su hija. Dentro del malestar de no entenderse, nuestra antagonista, una Joy de otro universo, buscara desaparecer en todas las realidades el rechazo que recibió por parte de su madre. El dilema sobre estos multiversos nos plantea que si consciente de nuestras acciones y llegados al punto que estamos ¿Seriamos capaces de cambiar nuestra realidad por una alterna? Y de ser así, ¿Que nos hace sentir tan seguros de tomar esa decisión?.

Siempre hay algo que amar. Incluso en un Universo estúpido, muy estúpido… donde tenemos hot dogs como dedos, nos volveríamos muy buenos con los pies”.

Para entender su estilo

Los directores Daniels, Kawn y Scheinart, se conocieron durante su etapa de estudiantes, siempre unidos por coincidir en un extraño sentido del humor y su pasión por hacer filmes. Sus inicios están marcados por la producción de cortos y videos musicales para bandas como Foster the People, The Shins, Tenacius D y DJ Snake y Lil Jon, con estos últimos realizarían su video más viral, y que se convertiría en meme mundial Turn down for what.

Después en 2016 realizarían su primer largometraje titulado Un Cadáver para sobrevivir, protagonizado por Paul Dano y Daniel Radcliffe, sobre un náufrago que se encuentra un cadáver alto en gases de descomposición, y de alto humor escatológico, que utiliza cómo lancha para escapar de su desgracia.

Después de tal éxito, el mundo puso ojo a sus futuros proyectos hasta que anunciarán su siguiente producción Todo a la vez en todas partes la cual seguiría la misma formula que su antecesor, una trama divertida con reflexiones sobre las interacciones humanas, agregando un mayor apartado artístico que resaltará la capacidad creativa de los directores.

Para lograr su estilo en su última película se influenciaron de filmes cómo Qué bello es vivir (1946), El Día de la Marmota (1993), además de producciones animadas cómo Paprika (2006) y Mind Game (2004). Sumando así la filmografía completa de Jackie Chan, quien en un principio formaría parte de la producción pero por cuestiones diversas no se pudo lograr, y de la mismísima Michelle Yeoh la cual ayudó a los directores a escribir la historia y definir su estilo.

La sorpresa con estos directores es el hecho de infravalorar sus tramas debido al modo de que cuentan sus historias. Su modelo de humor absurdo y la forma en que usted, respetado lector, comprenda lo que intento explicar, es contarle que si existe una película con un estilo de gracia parecido al de Adam Sandler o los Hermanos Wayans con la capacidad de tocarle fibras sensibles es posible con los directores Daniels.

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