Mime871, el ser ante el abismo
Entrevista

Mime871, el ser ante el abismo

Merced a la música gozan de sí mismas las pasiones.

Friedrich Nietzsche

Mirar el precipicio. Tener la posibilidad de no volver. Incumplir el proceso del eterno retorno. Desangrarse en heridas de aciertos y errores, en esa dialéctica, gaje del oficio artístico. Aislarse. Doparse de soledad. Silenciarlo todo. Componer un estruendo ante el espejo: Nadie puede vivir mirando a la muerte y sabiendo que camina hacia la nada, dicta un diálogo del filme El séptimo sello (1957), dirigido por Ingmar Bergman; el rapero lagunero Mime871 (Carlos Saldaña) lo incluyó en “Si ya no vuelvo, el primer sencillo de su próximo álbum Cuando miras al abismo.

Tiene 37 años, Torreón es su hábitat de sonoridad urbana, aquí conoció el hip hop en 1998 gracias al grafiti. Mime871 aparece en el bar como un sastre del verso, integrante del mítico 871 Crew y referente del rap nacional. Es un ser inapropiado, obsesivo, un rapper cuya palabra vaga libre en los audífonos de sus seguidores. Liricista, productor y diseñador gráfico, el amor hacia los suyos le ha esculpido caminos cada vez más dirigidos al interior.

El artista se abre al diálogo sobre la mesa. Elige un refresco para aplacar el calor. Habla sobre la libertad en su trabajo y la salida de su próximo disco. En su mente surge una lucha por ver cuál es la mejor idea y compaginar los sentimientos de la energía creativa. Hay una frase de Friedrich Nietzsche, incrustada en el pensamiento 146 del libro s allá del bien y el mal (1886), que lo inspiró todo: Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a la vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, también este mira dentro de ti”.

La pandemia lo aisló. Vio cancelada su agenda alrededor de la república. Un bombardeo de información sacudió a los medios. El mundo iba a cambiar de forma brusca y nadie podría evitarlo. Habría que quedarse en casa, resguardarse, cuidar de los suyos, tomar precauciones ante un enemigo invisible. Entonces, como en la frase de Nietzsche, Mime871 se colocó al borde del abismo y dejó que su escritura fluyera con libertad. Se sabe privilegiado, que otros no tuvieron la misma suerte, pero el ciclón emocional logró poner cimientos para Cuando miras al abismo.

Es uno de los discos para los que más he trabajado, porque antes, en los otros discos, canción que hacía era canción que se iba al álbum. Ahora fue hacer bastantes rolas y ver cómo hacer un plan de formar una historia, un proceso, como te cuento ahorita”.

El andar de Mime871 es una vida entregada a ritmos, a decisiones irreversibles, un manifiesto de sabiduría emocional redactado en tintes de sudor y sangre. En su estilo residen imperfecciones que le permiten ser él mismo, licencias para elegir el desorden y escribir sin freno hasta saciarse. Sin embargo, para su nuevo material discográfico, el artista ha tratado de ser más plural, de entrar en un molde que invite a otros a escuchar su trabajo. Lo tiene claro: el amor es su motor principal.

¿Cómo te contemplas ante el abismo del que hablas en el título de este álbum?

jate que es una completa inspiración en un texto de Nietzsche. Buscaba el nombre. Yo sabía lo que sentía durante la pandemia, pero no quería englobar el álbum con ese hecho, porque quería hacerlo más atemporal. Entonces dije: No quiero hablar de la pandemia en mi disco, pero toda esta situación afectó completamente mi estado emocional: la incertidumbre del dinero, no ver a mis seres queridos, el miedo a la muerte. Todo esto fue como ponerme al filo del abismo. También, no sólo por la muerte, sino por cuestiones personales, por la vida, perdí grandes amigos y fue un replanteamiento. No sé si sea la crisis de la mediana edad, pero fue replantearme que estás haciendo con tu vida: ¿es suficiente?, ¿has dado suficiente?, ¿has recibido suficiente? Eso fue como un abismo para mí, ¿sabes? Una cuestión muy personal. Al final creo que el disco se convirtió en eso, en tratar de buscar mi propia saluda mental. Cuando miras al abismo es la búsqueda de mi salud mental dentro de todo esto que estaba sintiendo durante la pandemia, durante el encierro, en cómo estaba afectándome ahí encerrado. Obviamente no era el único que sufría eso, y se trató de que alguien más pudiera tener voz, en eso que estoy diciendo, porque también lo sintió así.

871 Crew ha sido un colectivo marcado por la muerte, tanto en su arte como en sus vivencias. Se recuerda el fallecimiento de Kuervo871 (Cristian Cruz). En el videoclip de Si ya no vuelvo, la muerte siempre está tras de ti. ¿Cómo te relacionas con la muerte y qué parte de ella habrá en Cuando miras al abismo?

El miedo a la muerte estaba en al aire de todo el mundo durante la incertidumbre de la pandemia. Yo siempre lo he tenido en cuenta, por como dices, hemos sido un crew que ha sido marcado por la muerte. He perdido a mi padre en dos ocasiones: perdí a mi padre de sangre y después a la figura paterna que tuve. Siento que la muerte ha estado conceptualmente en mi vida y ha forjado, ha dado molde, a lo que yo entiendo como vida. Está implícita siempre en mi trabajo, siempre. No sólo es poner calaveras en el arte de los discos porque se ven chidas, sino porque hay una fascinación de mi parte con lo que significa. Y ahora, obviamente en este disco, que el miedo era inminente y generalizado, se intensificó muchísimo más. No sólo el miedo a morir, sino a desamparar, a dejar solos, a no cumplir metas, a muchas cosas que vienen con la muerte, a sentirte que no has hecho lo suficiente, hasta a nivel personal. En este disco no es que todas las rolas hablen de la muerte, el último sencillo (Magnolia) habla del amor, hay también cosas positivas que descubrí dentro de mí mismo en el encierro, de mis sentimientos, y eso es un reflejo, todo está reflejado en el disco. Pero sí, la muerte podría ser el ente principal de esto.

En tus líneas has mencionado que eres muy obsesivo con lo que haces. En estos momentos, ante un fin inminente como es la muerte (porque todos vamos para allá), ¿qué papel juega esta obsesión? ¿Te preocupa dejar marca?

jate que también hubo otra cosa bien loca que pasó con la pandemia, porque previo a ella, como músico independiente, todo el scroll que le das a las redes sociales se convierte en cómo promoverte, cómo tocar, cómo concretar un negocio, cómo cobrar, vender, ¿sabes? Yo estaba en una búsqueda constante de crecimiento como artista independiente que me exigía y me mantenía en un estado de estrés previo a la pandemia. Entonces, llegó la pandemia y ajusté todo para poder encerrarme y se hizo una zona de confort bien cabrona, porque ya no había necesidad de buscar más; todo el mundo se iba a acabar. Eso ha sido lo que más me ha madreado dentro de todo: la zona de confort y salir de ella, volver otra vez al ruedo, a trabajar, a lidiar con kilos de más, con un chingo de cosas que me dio estar muy cómodamente encerrado. Pero ante todo el miedo y la inminente locura que estaba a punto de suceder en mi cabeza, siempre fue escribir. Para este disco escribí más de treinta letras, ya hice otro disco con el Dr. Destino y estoy haciendo otro con un productor de Puerto Rico que se llama Rodesens. Estoy escribiendo a madres porque así es como canalizo toda esta locura que me pasa. Aunque ya puedo salir, se me quedó el encierro. Me he hecho bien privado, me he acostumbrado a mis hijos, a los cinco amigos que veo siempre desde hace un año, volví más o menos a ver a la gente. Ha sido duro eso, romper la zona de confort, porque obviamente queremos más, siento que tengo mucha música que dar. Pero así es como lidio con la locura, poniéndome a trabajar.

Ahora que hablas de salir de la zona de confort, una de tus decisiones en el pasado fue dejar la oficina e independizarte como artista. Tocamos mucho el tema de la música, pero también eres diseñador y aprendiste a vivir de esto diversificando tus actividades.

Ha sido un gran apoyo de mi esposa. La primera vez que tomé la decisión de saltar, pude no haberlo hecho porque estaba esperando a mi segundo hijo, pero ella mantuvo en secreto la noticia: “No, ¿sabes qué? No le voy a decir, porque si le digo no va a renunciar. Ha sido un apoyo bien vital de ella. Cuando me lo escondió y me lo dijo hasta el punto donde yo ya estaba fuera, me lo dijo como: “¡Ahora échale ganas! Ya estás afuera, ¡rómpete! Todo tu esfuerzo va a ser para ti y tus hijos, ya no es para un patrón”. Eso también ha sido un gran aliento, porque nunca he querido que le falte algo a los míos. El rap no es una certeza, para nada, en lo absoluto, al menos no para mí. Y ha sido eso, apoyo de los míos, porque sin el apoyo de ella, incluso hasta la fecha que a veces hay mucho dinero y a veces nada, mi mujer ha sido un soporte vital, porque como ella sí tiene un trabajo que le da certeza, a veces hay certeza para cumplir ciertos compromisos que se requieren. Hasta la fecha he sido agradecido con ella, de que no baja bandera, y no planeo defraudar a alguien que ha dado su vida por mí.

Siento que algunas de tus canciones son cartas hacia los tuyos. En tu acto creativo, ¿qué relevancia tienen tus seres queridos?

Ahora me jacto de decir que el amor es el motor principal de mi trabajo. Y con amor me refiero a la gente que amo, a la gente que me importa. Tengo 37 años, casi cumplo 40 y creo que he conocido al suficiente número de gente, tenido el número suficiente de relaciones, tenido y perdido al suficiente número de amigos como para darme cuenta de lo que realmente importa en la vida. Es ahí cuando pongo que nunca nadie va a ver por mí como ve mi madre. Nunca nadie va a ver por mí, nadie. Ni mi esposa, incluso ni mis hijos. Nadie va a ver por mí como mi madre. Entonces para mí, a nivel Dios, es mi madre. De ahí en más, después vienen los que dependen de mí: mis hijos, mi esposa (que me ha dado su vida). Es como estar consciente de quién eres. Por muchas galerías de espejos que trae este pedo del rap, que la fama y todo ese asunto que te puede volar la cabeza, el egohoy que les di de desayunar a mis hijos en la mañana, que me piden más refresco, que me paro y les sirvo con amor porque son mis hijos, eso me vuelve a aterrizar y hace que me olvide de toda la mierda que representa el famoseo. Me regresan a lo más importante, que es que lo estás haciendo por esta banda, por el amor que sientes por ello. Básicamente es eso, es estar bien centrado en qué es lo importante, de ahí en más puede pasarte cualquier cosa en la vida, pero mientras estés bien ubicado sobre qué es lo que importa, todo viene.

Es como lo que pusiste en la descripción de Lo que vale, la obra de tu anterior álbum que le dedicas a tu hija, donde recalcas que tu principal vocación es ser padre.

Exacto. Incluso la gente puede llamarlo trauma porque yo no tuve un padre presente, pero bien, si es algo de lo que carecí, es algo que no quiero que carezcan mis hijos. Le apuesto a eso como una columna vertebral de mi existencia. Me siento bien con ello, ¿sabes? Y la neta creo que lo he logrado, lo estoy logrando. Al menos ser mejor padre de lo que pudo haber sido un padre para mí y es eso, dedicarle la vida a quien lo merece.

A esto se suma “Ramilete de Nardos” o Magnolia”, orto de tus sencillos de Cuando miras al abismo, donde la mujer tiene presencia protagónica. ¿Cómo te sitúas ante la figura femenina?

Es como cuando toda tu vida has sido parte del mal y un día te das cuenta. Es deslumbrante darte cuenta de todos los micromachismos con los que fuiste criado y las pendejadas que hiciste con ellos. Fui un completo patán con todas mis exnovias, a algunas les hice la vida de cuadritos y a veces hasta te jactas, pero todo cambia cuando tus intereses se van del otro lado, cuando tienes una hija y lo que más amas en esta vida es una mujer, no a nivel sexual, sino a un nivel más puro. Ahí fue cuando mis intereses empezaron a ver todo lo que estaba mal en mí, todo lo que estuve mal durante muchos años. Empecé a ver lo que estaba mal en la sociedad, en los demás batos, pasarme al otro bando y decir: Algo anda bien mal aquí, algo apesta bien cabrón y me importa mucho. Tal vez puede ser… ¿cómo te diré?, egoísta mi interés por los derechos de la mujer, pero se me hace mejor darme cuenta ahora y que sea por mi hija, a nunca haberme dado cuenta. Ha sido eso, desde que tuve una hija y tratar de enmendar. Después con mi madre, después con mi esposa, con una canción que le escribí que se llama Entre paredes de naipes. Ahora también es tratar de darle un hombro a las demás mujeres, ya no sólo a las que están dentro de mi círculo, con Magnolia, por ejemplo.

Respecto a Magnolia, en el videclip aparecen los rostros de mujeres rapeando tus versos y los de Maldito Darío, pero detrás del lente existe también el rostro de otra mujer que no se ve, el de quien lo filmó: Estefanía Cuaraqui. ¿Qué reflexión te deja el diálogo entre la propuesta visual y la canción que escribiste?

Bien chido, porque no estuve presente mientras ella grabó todos estos rostros. Ella es una chava tan proactiva que siempre se la pasa haciendo cosas. Entonces lo que le dije fue: Mira, escucha esta canción. ¿Qué te hace sentir?”. Y ella estaba pasando por una ruptura, le gustó y al otro día ya estaba con otra chica escuchándola para grabarla. Fue como muy rápido para ella, como que le llegó. Ella me dijo: Es que a todas las morras les gusta mucho y está fácil de hacerlo”. Dije, algo estoy haciendo bien. Si les gusta a ellas y que el videoclip esté hecho por puras mujeres, ya era como un indicador de que a la canción le iba a ir bien o que yo iba a hacer bien mi trabajo, que era escribir unas rimas para ellas.

Este abismo que conceptualiza al álbum, ¿para ti es un final o un inicio?

Representa un proceso para el cual estoy pensando y que, en el mejor de los casos, me dé un inicio. Siento que la vida está llena de procesos y cada proceso tiene un inicio y un final. Para mí, esta etapa por donde pasé, en donde me vi con menos amigos, alejado de mi mamá, alejado de gente que yo quería, donde me vi con todo esto, era una etapa muy oscura. Hacer un disco, terminar una canción donde hablo sobre eso, representa cerrar círculos, cerrar ciclos y volver a empezar con otro. Estoy seguro que para mí es un final que da un nuevo comienzo. Al menos eso espero en lo que respecta a mi salud mental, con la que tuve que lidiar en todo esto. De ahí en más, si al disco o a mi carrera le va bien, es un plus, ya estoy del otro lado como quien dice. Pero lo que busqué fue este aspecto de salud mental, porque está más cerca del arte. Obviamente quiero que mi arte venda, pero que siempre tenga una conexión directa hacia lo que quiero decir, hacia cómo me siento, todos esos pedos existencialistas. Realmente en eso se engloba mi rap: existencialismo y salud mental.

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