Bienestar laboral
Salud

Bienestar laboral

Preocuparse por la salud de los empleados

Una tendencia cada vez más marcada dentro de los entornos laborales llama a destacar la importancia del capital humano, junto al apartado financiero y el renglón del mobiliario, entre los activos de una empresa.

Cuidar la salud de los empleados ha adquirido la categoría de aspecto fundamental para que una organización alcance sus metas. Esto significa poner atención a los trabajadores más allá de afinar los procesos de reclutamiento, capacitación y retención de talento.

La plantilla laboral, cuando está bien capacitada y motivada, constituye una ventaja competitiva. El enfoque de seguridad y salud en el trabajo (SST) puede mejorar muchos factores que influyen para que un colaborador no sólo rinda al 100 por ciento sino que esté dispuesto a brindar su máximo esfuerzo a la empresa.

TRABAJO QUE ENFERMA

Cuando una persona no está a gusto en su trabajo, ni se siente valorada, ese malestar llega a traducirse en problemas de salud, en los planos físico y mental, con lo que su rendimiento se ve afectado, es decir, impacta su capacidad de concentración o de respuesta y, por tanto, su productividad. A últimas fechas, por ejemplo, el burnout, o síndrome del trabajador quemado, ha acaparado reflectores.

La carga de trabajo y un ambiente laboral nocivo bien pueden abrir paso a una enfermedad. De ahí que gobiernos e instituciones se interesen en el tema; aquellos promulgan leyes y estas diseñan estrategias para que las empresas adopten mecanismos dirigidos a cuidar de los empleados.

Hoy día, ofrecer las prestaciones de ley no es suficiente. Proteger a quienes laboran exige contar con instalaciones adecuadas, mobiliario que facilite llevar a cabo las actividades, propiciar un ambiente de trabajo sano, favorecer el desarrollo tanto personal como profesional y ofrecer remuneraciones adecuadas.

Ser más flexibles con los horarios de trabajo, por ejemplo, contribuye a reducir los niveles de tensión, especialmente cuando una situación personal afecta la rutina del trabajador. La flexibilidad permite al empleado atender su problema sin tener que esperar hasta salir de la empresa. De otro modo, estará en su puesto, pero preocupado, distraído, lo que abre la puerta a errores.

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CULTURA DEL CUIDADO

Dentro de los servicios que toda compañía debe prestar a su plantilla laboral, uno indispensable es que el trabajador pueda recurrir a un médico que lo atienda ante cualquier problema. No sólo eso, lo ideal es que el profesional de la salud se encargue de dar seguimiento a la evolución de la situación y a la condición del individuo a lo largo del tiempo.

Otro tema que las empresas deberían analizar con seriedad es el de ofrecer a sus empleados consultas con psicólogos o nutriólogos. Se trata de ir un paso más allá en el compromiso con la seguridad y la salud del trabajador.

Hoy día, las organizaciones tienen a mano varias herramientas para fomentar una cultura del cuidado entre las personas que la conforman. Redes sociales, videos, mensajería instantánea, además de prácticas tradicionales como establecer comités o publicar anuncios, pueden servir para inculcar buenos hábitos en la plantilla laboral.

La mejor forma de dirigir esfuerzos hacia la consolidación de una cultura del cuidado consiste en elaborar un plan integral cuyo fin principal sea el bienestar de la mano de obra. Al fortalecer al capital humano, se fortalece a toda la organización.

PROGRAMA DE BIENESTAR

Gestionar el tema de la seguridad y la salud en el entorno laboral forma parte de la administración de toda empresa y da lugar a un programa de bienestar. Esto implica hacer una evaluación de riesgos para conocer cuáles son los peligros presentes en las unidades productivas y, a partir de ahí, ensayar medidas para controlarlos de un modo eficaz.

Se recomienda que el empleador consulte a los trabajadores y a sus representantes, en caso de que los haya, para diseñar una política de seguridad y salud en el centro laboral. Luego, las partes deben comprometerse a aplicarla. Dicho de otro modo, los diversos elementos de una empresa deben colaborar en la prevención de los accidentes de trabajo, las enfermedades y los incidentes profesionales, así como en la mejora continua del sistema para mantenerlos a todos seguros y sanos.

Consultas con psicólogos o nutriólogos, análisis preventivos, consejos de salud y acceso a actividades deportivas son prácticas que las empresas podrían ofrecer para mejorar la salud de sus trabajadores. Crédito: Freepik

Cabe mencionar que esto exige a la parte patronal adoptar medidas para que la plantilla laboral disponga de tiempo y de recursos para participar en las capacitaciones que reclama un plan integral de seguridad y salud.

BONDADES DEL PROGRAMA

Un programa de bienestar busca convertir todas las áreas de una organización en zonas de trabajo saludable. Su enfoque pasa por cumplir con las normas de seguridad e higiene y considerar el desarrollo integral de las personas. Para ello, contempla el uso de estrategias de medicina ocupacional o medicina del trabajo. Un reto de esta estrategia es involucrar a las tecnologías y herramientas digitales.

Este tipo de programa llama a practicar análisis preventivos, brindar consejos de salud, dar acceso a actividades deportivas y facilitar el contacto con expertos en nutrición.

Su irrupción en el mundo empresarial está beneficiando a un gran número de unidades productivas al generar un mayor compromiso por parte de su mano de obra.

Un modelo de seguridad y salud en el trabajo no sólo consigue organizaciones seguras, saludables y sostenibles, también más eficientes y, por tanto, productivas.

OBJETIVO FINAL

El objetivo final de una política de SST es fundar una cultura del bienestar en la organización. Consultas con psicólogos o nutriólogos, análisis preventivos, consejos de salud y acceso a actividades deportivas son prácticas que las empresas podrían ofrecer para mejorar la salud de sus trabajadores. política debe articular los diversos esfuerzos dirigidos a la protección de la salud, desde la prevención.

También debe apuntar a que la adquisición de prácticas saludables no se quede solamente en la relación trabajador-empresa, sino que se extienda a la persona en su tiempo libre, de modo que llegue a su familia y al entorno donde vive.

La cultura de una organización debería tener como meta lograr que los trabajadores, sus familias, los clientes, los usuarios y demás partes involucradas, directa o indirectamente, en el desarrollo de sus actividades, estén más sanos, motivados y satisfechos.

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