La batalla por los ojos
Ciencia

La batalla por los ojos

Netflix, Amazon, Claro, Disney, ¿a cuál elegir?

La proliferación de opciones, los dispositivos de comunicación portátiles y la conectividad móvil a Internet han hecho posible que grupos se reúnan en una habitación y cada quien atienda el programa de su elección en su propia pantalla (TV, laptop, tableta, celular).

Cambia lo superficial, cambia también lo profundo, así cantaba Mercedes Sosa a propósito del río, nunca el mismo, en el que se bañan los seres humanos.

La industria del entretenimiento es uno de esos flujos cambiantes, toda vez que la competencia por las audiencias, y por los ingresos, obliga a tomar decisiones, modificar modelos, depurar el catálogo de productos, trabajar la disponibilidad, firmar rostros exitosos, etcétera.

Consumir productos audiovisuales, llámense películas, series, dibujos animados, programas de telerrealidad o videos se ha vuelto más que una práctica cotidiana. Una forma elemental de ponerlo es que los espectadores se han habituado a los servicios de paga y, con religiosidad, cada mes depositan el tributo exigido en aras de mantener la conexión con el proveedor de sus gustos.

En el caso de los vídeos, en especial los disponibles en Youtube, se abrió una oportunidad inigualable para presentadores de todas las edades; a algunos de ellos, jóvenes que desean vivir de lo que les gusta hacer, les basta con hablar de videojuegos y hacer bromas, para tener millones de seguidores.

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Foto: YouTube TV

MUDANZA

Hace unas décadas era normal ver fotografías en las que aparecían familias, desde el niño más pequeño hasta el ascendiente más longevo, reunidas en la sala del hogar atendiendo al televisor.

La proliferación de opciones, los dispositivos de comunicación portátiles y la conectividad móvil a Internet han hecho posible que grupos se reúnan en una habitación y cada quien atienda el programa de su elección en su propia pantalla (TV, laptop, tableta, celular).

Todo inició con plataformas como Youtube. El asalto se reforzó con la aparición de Netflix, Blim, Amazon y demás. También mediante maniobras similares a la hecha por la cadena Fox (decidió retirar sus emisiones de otros servicios para consolidar su aplicación digital). Otro gigante de la recreación, Disney, prepara su propio servicio de streaming, allí reunirá en exclusiva las cintas de esta compañía y del estudio Pixar.

HBO es otra empresa que intenta consolidar su nicho digital y no limitarse únicamente a la oferta de contenidos vía cable. Las claves de su éxito tienen que ver con títulos que o bien son considerados de culto o son fenómenos mundiales o van por el mundo con las dos etiquetas. Game Of Thrones, considerada la serie más popular del planeta, es el programa más descargado de forma ilegal, y el que se ha transmitido de forma simultánea en más países (173).

El estreno del capítulo final de su séptima temporada, transmitido en agosto pasado, fue seguido por más de 16 millones de personas.

CONSOLIDADO

Google adquirió Youtube en 2006 a cambio de 1 mil 650 millones de dólares. En los últimos años, ha diversificado su oferta con servicios de paga. Uno es Youtube TV, en él los usuarios vean canales disponibles en la “TV por cable”. El buscador de Internet negoció con Disney Channel, Fox News, Sports NBC, CBS, Universal y NatGeo, entre otros, para conformar un repertorio al que se accede mediante un cobro de 35 dólares mensuales.

El otro es Youtube Red (YR), una alternativa a su plataforma original aunque sin cortes comerciales y con largometrajes y seriales originales.

En su servicio de televisión ofrece hasta seis reproducciones simultaneas sin interferencias. También se puede grabar contenido en la nube (episodios, películas o programas especiales). Por el momento, este servicio sólo está disponible en algunas ciudades de la Unión Americana. En México aún no se cuenta con fecha de lanzamiento.

El hogar de los youtubers se ha convertido en un referente indispensable en la actualidad y a Google le interesa que siga creciendo. Como su versión roja no ha tenido el número de suscriptores previsto se planteó fusionarla con Google Play Music (GPM) de manera que un solo registro permita al consumidor tener acceso a ambos productos.

Google Play Music ofrece la posibilidad de escuchar las más de 40 millones de canciones reunidas en su biblioteca o reproducir sin conexión por medio de la descarga directa.

Para YR se financió una programación original creada y protagonizada por los youtubers. A la productora Lionsgate le compraron su primer contenido original, la serie Step Up. La suscripción, en México, cuesta 99 pesos mensuales.

Sin embargo, es la irrupción de Disney la que amenaza con dar un golpe de timón al rumbo de los servicios de reproducción en línea.

La casa de Mickey Mouse y dueña de los derechos de la saga cinematográfica más exitosa, Star wars, ofrecerá a sus clientes las producciones de Lucas Films, Marvel Pixar y series, con excepción de los títulos coproducidos con Netflix.

Se espera que la aplicación de la tierra de la fantasía tome posiciones en el campo de batalla con una bateria de medio millar de largometrajes y cerca de 7 mil episodios entre series animadas y con actores de carne y hueso. También se espera la presentación de cuatro a cinco títulos exclusivos, los cuales saldrían ya sea de lanzamientos de filmes, emisiones inéditas o ediciones especiales.

El paso previo, en 2018, será la puesta en marcha de una plataforma dedicada a las transmisiones de su canal ESPN, sólida fuente de ingresos de la compañía gracias a su oferta de eventos deportivos y partidos de ligas profesionales de béisbol, fútbol americano, fútbol, etcétera.

En territorio norteamericano, Disney ya tiene operando una opción de streaming para los aficionados de la 'pelota caliente'.

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El Universo Disney tendrá su propio servicio de streaming para rivalizar con Netflix. Foto: AP

GOLPES

La decisión de Disney representó un segundo golpe importante para Netflix en menos de un año, luego de la decisión adoptada por la cadena Fox.

La respuesta de los productores de Okja frente a ambos casos, se ha enfocado en el desarrollo de contenido exclusivo y en inversiones dirigidas a captar materiales atractivos para sus suscriptores.

El escenario de Netflix no es sombrío. Supera los 100 millones de suscriptores, creció un 25 por ciento en el último año y cerca de la mitad de su clientela está fuera de Estados Unidos.

O tal vez sí. En agosto pasado Los Angeles Times publicó que la empresa acumuló una deuda por cerca de 20 mil 540 millones de dólares, de los cuales 15.7 mil millones tendrían que ser cubiertos en el corto plazo (un par de años).

La firma emitió un comunicado en el que afirmaba que el medio difundió información errónea. Alegó que su deuda ascendía a 4 mil 800 millones de dólares y que los 15.7 mil millones son gastos por contenido futuro que aparecen en el estado de cuenta, cuestión común en negocios del ramo. Ejemplificó exponiendo el caso de Disney/ESPN, cuyas obligaciones por contratos deportivos suman 49 mil millones de dólares. Como si intentara despejar dudas y dar golpes sobre la mesa, Netflix gastó poco más de 6 mil millones de dólares en la compra de derechos de series de CBS.

En su catálogo hay más de 50 producciones originales y ha acumulado decenas de nominaciones en entregas de premios. Su éxito no se ha visto opacado por la cancelación de series propias (Sense8 o Gypsy), una de ellas, su producción más cara a la fecha, The get down, cuyos 11 episodios agotaron un presupuesto de 120 millones de dólares. Se estima que cierre el año con ingresos por 8 mil 830 millones de dólares. Sus ganancias netas del año pasado ascendieron a 186.5 millones de dólares.

PIRATERÍA

Un competidor que se lleva una destacada tajada del pastel es el de los distribuidores no autorizados. Un informe de la consultora Digital TV Research (DTR) difundido en octubre pasado estima que para el 2022, las pérdidas ocasionadas por la piratería en línea se habrán duplicado con respecto a 2016 y se situarán en cerca de 51 mil 600 millones de dólares. El estudio se desarrolló en 138 países; la cifra extraída abarca series de televisión y películas.

Sin embargo, el despacho también incluye una buena nueva para los productores de contenidos audiovisuales: se ahondará la brecha entre el monto acumulado por la distribución ilegal y las ganancias legítimas.

En 2010, la industria del entretenimiento se vio rebasada por quienes actúan fuera de la ley, 6 mil 100 millones contra 6 mil 700 millones.

En los años siguientes se dio un boom en las cifras, un enorme incremento del mercado de los productos para las pantallas. DTR calcula que al cierre de 2017 se habrán movido 92 mil 900 millones de dólares, de los cuales 46.5 mil millones quedarán del lado legal; los infractores de las leyes de propiedad intelectual se llevarán alrededor de 31.8 mil millones de dólares.

Para 2022, la consultora prevé que las entradas de dinero se repartirán como sigue: 83 mil 400 millones de dólares en ingresos legítimos y 51.5 mil millones producto de prácticas ilegales.

El analista principal del despacho, Simon Murray, indicó que la piratería nunca será erradicada, mas sus tasas de crecimiento irán decreciendo mientras más efectivas sean las acciones adoptadas por los gobiernos y se manifiesten con mayor vigor los beneficios de conducirse con apego al marco legal.

Estados Unidos es el país que acumula más perjuicio monetario a causa de la distribución ilegal; cerró el año pasado con 8 mil 943 millones de dólares en pérdidas. El vecino del norte se mantendrá al frente de esa lista por varios años. La estimación para 2022 es que se les escaparán 11 mil 583 millones.

En segundo lugar viene China; 4 mil 236 millones perdidos el año pasado y una proyección de 9 mil 778 millones en 2022. Ya más retirados, pero con montos importantes aparecen Brasil, Reino Unido y Corea del Sur. Se espera que en 2022, México ocupe, gracias a un acumulado de 1 mil 576 millones de dólares, el lugar de los coreanos. Sin embargo, estará separado del cuarto lugar, Brasil, por más de 1 mil millones de dólares.

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Game of Thrones. Foto: HBO

ATRÁS

Muy atrás han quedado los días en que las personas salían del hogar a rentar una película. Hoy día, muchos de los servicios disponibles para cinéfagos y cinéfilos son económicos y de buena calidad, simples y cómodos, es decir, comparten muchas características. Al final, las diferencias inclinan la balanza en una dirección.

En Estados Unidos, Netflix cobra ocho dólares al mes a sus suscriptores. Existe un cobro adicional por la misma cantidad que debe cubrir quien quiera tener acceso a todos los archivos disponibles. Hulu Plus también cuesta ocho dólares al mes.

Amazon Prime se ofrece por 11 dólares al mes y sus miembros pueden disfrutar de filmes, programas de televisión y libros electrónicos o bien obtener música sin cargo alguno.

En términos de catálogo la diferencia es muy notoria. Mientras Netflix ha reunido más de 20 mil títulos, Hulu Plus tiene cerca de 10 mil y la aplicación de Amazon alrededor de 5 mil contenidos.

La participación de México en las transacciones del streaming está cobrando cada vez más relevancia. La consultora Nakono estimó que al cierre de año se habrán generado ingresos por más de 158 millones de dólares según la agencia de investigación Nakono.

Al mes de agosto, el Video Bajo Demanda por Suscripción (SVOD por sus siglas en inglés) en México registró un liderazgo inobjetable de Netflix con un 63.6 por ciento del mercado, seguido por Claro Video (24.9 por ciento). De ahí en fuera, la competencia se reduce hasta el 2.3 por ciento de HBO Go y el 0.9 por ciento de Fox Premium.

La irrupción de los servicios de proveeduría de materiales audiovisuales, señalan en el portal The Objective, ha servido para que muchos usuarios dejen de lado el hábito de la piratería aunque, por el momento, no rebasa la calidad de paliativo.

Suscribirse a Netflix o a HBO Go se ha convertido en la primera opción a la hora de ver contenido audiovisual en línea, mas la descarga ilegal se ha posicionado bajo el aspecto de una herramienta complementaria mediante la cual se consumen materiales no disponibles en el portal de pago contratado.

Cada día es más evidente la necesidad de redefinir el concepto de 'ver televisión'. Ese acto, antes tan simple como sentarse a recibir la transmisión de las emisoras tradicionales, se ha convertido en un inventario abierto al consumidor, con centenares de opciones, sin cortes comerciales, sin embargo, todavía ocurre que, en ocasiones, nada se nos antoja.

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