Santo Domingo: Puerto histórico
Destino

Santo Domingo: Puerto histórico

Caminar por las viejas calles de la ciudad colonial de Santo Domingo es caminar a través de la historia misma. Cada piedra, cada muro esconde un pedazo de historia que sólo se revela al viajero si sabe cómo y dónde mirar.

Antes de entrar en la ciudad colonial los sentidos se confunden, un moderno puerto revela la importancia de esta pequeña ciudad, pero si el viajero mira con detenimiento detrás de los grandes buques y cruceros encontrará una pared gigantesca: el antiguo muro con garitas que protegía a Santo Domingo de los ataques de piratas como sir Francis Drake.

Después de cruzar la primer garita de la muralla y calle arriba se llega a la explanada de la Plaza de España, un lugar encantador rodeado de lujosos restaurantes internacionales y sobre todo un edificio que resalta del resto: el alcázar de Colón, un bello edificio estilo gótico mudéjar terminado en 1514 y construido para ser la residencia familiar de Diego Colón (primer virrey de la Nueva España). Su interior alberga hoy un museo donde se pueden apreciar armaduras, carruajes, muebles y documentos originales de la época del virreinato.

Caminando plaza arriba el explorador encontrará el Museo de las Casas Reales, aquel edificio construido por órdenes de la corona española con la intención de ser el centro de mando en los nuevos territorios conquistados. Uno de los pabellones más bonitos de este edificio es la sala de la audiencia real, la primer corte española en el nuevo mundo. Aún se pueden ver los muebles originales dispuestos a manera de una sesión, uno no puede más que imaginarse las escenas cotidianas de aquella época dorada. Caminando entre sus muros y atravesando sus puertas uno se acerca y comprende un trozo de la historia que llegaría a cambiar la visión completa del mundo. Una de las joyas exhibidas es parte de la colección de armas mexicanas y el traje original con el que Francisco Villa se sentara en la silla presidencial y con la que quedó inmortalizado en una icónica fotografía a blanco y negro.

Todos los edificios guardan historias secretas en esta ciudad, uno de ellos es el lujoso Hostal Nicolás de Ovando (parte de las 12 casas de Ovando) y frente a él la casa de Hernán Cortés, lugar donde ideara y trazara los planos para la conquista del imperio de Moctezuma. Con un poco de suerte se puede visitar este sitio y deslumbrarse con los candelabros colgados a los techos. Otro hotel digno de estancia y visita es el Hotel Palacio con sus patios coloniales y mobiliario de época, así como el moderno y lujoso Hotel Billini donde se ha respetado la arquitectura colonial original y se ha moldeado con estilo modernista avant-garde.

El paseo peatonal de la calle El Conde nos llevará por un atisbo al estilo de vida de los dominicanos, frente a la Plaza Colón se encuentra una pequeña fábrica de puros, es común ver a sus habitantes charlando o jugando una partida de ajedrez mientras disfrutan de un buen café y un puro dominicano. Justo frente a la plaza se encuentra la Catedral Primada de América y más adelante, entre el bullicio de los transeúntes y los vendedores ambulantes, se llega hasta la icónica Puerta del Conde, lugar donde se izara por primera vez la bandera independiente de la República Dominicana el 27 de Febrero de 1844. El baluarte del conde es parte de la muralla de protección que comienza desde la ciudad colonial y termina en una fortificación en el Parque de la Independencia.

Perderse en la calles de esta ciudad es algo que todo aventurero debe hacer, siempre habrá algo nuevo y excitante por descubrir.

Instagram: @rafaelblando

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