Frei Otto: Estructura, tensión y ligereza
Arquitectura

Frei Otto: Estructura, tensión y ligereza

Las estructuras creadas por Otto Frei, nos remiten a la naturaleza, es común que de las cubiertas o techos de formas caprichosas puedan sugerir figuras orgánicas delicadas que pueden recordarnos las ramas de un árbol con hojas, en otras ocasiones parecieran burbujas o, en el caso más complejo, una tela tejida por una araña.

Frei Paul Otto (Siegmar, hoy Chemnitz, Sajonia, 31 de mayo de 1925 - Warmbronn, Leonberg, 9 de marzo de 2015) desde temprana edad tuvo consciencia de aprovechar los recursos al máximo, estudió arquitectura en la universidad técnica de Berlín. Su vida resulta igual de fantástica que sus obras arquitectónicas. Fue piloto de avión durante los últimos años de la Segunda Guerra Mundial, durante ese tiempo vivió en un entorno precario donde aprendió a “hacer más con lo menos recursos posibles”, y sin duda sus teorías acerca de estructuras ligeras con base a membranas tensadas se las apropió de las casas de campaña donde vivían las tropas durante la guerra.

Esta experimentación con las carpas en los campos de guerra llevó a Otto a ser un constante investigador de la geometría constructiva. Después de concluir sus estudios de arquitectura, decide continuar con su educación e ingresa a la Universidad de Virgina en Estados Unidos y realiza estudios en sociología y urbanismo con la intención de aplicar dicho conocimiento en su país, que había quedado trastocado con la guerra.

Es en el país norteamericano donde conoce la arquitectura moderna y a sus creadores, visita las obras de: Frank Lloyd Wright, Eero Saarinen, Mies van der Rohe entre otros arquitectos de la época. Para 1954 realiza un doctorado en estructuras tensadas.

ESTRUCTURAS LIGERAS

El primer gran reconocimiento al trabajo de Frei es el pabellón para la Exposición de Jardines Federales BUGA en 1955, sin embargo, el trabajo que lo llevó al reconocimiento internacional fue el Pabellón Alemán para la Exposición Universal en Montreal en 1967. Junto al arquitecto Richard Buckminster Fuller, con características similares de su estructura, ambos fueron los responsables de los pabellones más grandes en dicha exposición. La estructura es una alegoría de formas cónicas que guardan cierta proporción entre ellas, cubiertas gigantes que los tensores dan la apariencia de delicadeza en contraste a la monumentalidad de la carpa, misma que sugiere ser un tejido demasiado resistente y transmite una sensación de resguardo y seguridad, una danza de tejido que emulan flores de formas cónicas cuando se desprenden de su tallo.

LOS CASTILLOS SE ELEVAN

La ciudad de Múnich, Alemania había sido elegida como sede de los juegos olímpicos de 1972, y el diseño para el estadio olímpico fue desarrollado por Frei Otto y Günther Behnisch.

Para el gobierno alemán, las Olimpiadas resultaban la oportunidad ideal de mostrar una Alemania nueva después de la guerra, la idea principal fue representar unos juegos olímpicos alegres, sin estructuras pesadas, rígidas que hicieran recordar la arquitectura de los antiguos regímenes en el poder. Por el contrario, se optó buscar estructuras ligeras, llenas de vitalidad, translúcidas, que no opacaran la luz del sol, aprovechar esta luz natural para provocar efecto de crisol, un proyecto por demás apegado a una idea orgánica y adaptada al entorno (el estadio se localiza al norte de Múnich, en una zona boscosa).

La respuesta a dicho planteamiento fue realizada por la dupla de arquitectos, Otto y Behnisch imaginaron una estructura a base de cables de acero y carpas de membranas transparentes.

Con una capacidad para 69 mil personas, el estadio cuenta con una cancha y pista de atletismo el proyecto responde a la necesidad para un evento magno, como suelen ser los juegos olímpicos.

La cubierta fluye de manera absoluta, desde los accesos se pueden apreciar estos techos como van creciendo y unificando el exterior con el interior del estadio, van creciendo y pareciera que estamos viendo el caparazón de un armadillo, formas caprichosas y suaves. Música congelada y convertida en arquitectura, mantiene un ritmo natural, de menor a mayor se van observando la curvatura de la techumbre hasta ver completamente la vista horizontal donde estas carpas que cubren la inmensidad del estadio provoca al espectador y nos hace recordar el perfil del paisaje que encontramos en los Alpes Suizos y a su vez pareciera cubrir una especie de nubosidad al resto de la zona.

La constante búsqueda de un lenguaje arquitectónico propio es difícil para la mayor parte de los profesionales de la arquitectura, Otto supo que su vida le había dado la oportunidad de aprender que en las condiciones más adversas la creatividad debe de fluir y aprovechó con su inteligencia matemática para desarrollar su habilidad plástica e introducir en el lenguaje de la arquitectura nuevos signos. Pero sobre todo fue un incansable teórico, es decir, no le importaba el reconocimiento personal, siempre colaboro con diversidad de profesionales para contribuir en el aprendizaje colectivo.

Una de las colaboraciones más destacadas fue con el arquitecto japonés Shigeru Ban, juntos construyeron el pabellón japonés para la exposición universal del año 2000, realizada en Hannover Alemania.

Si bien vemos una búsqueda de formas propias en el trabajo de Frei Otto debemos también enfatizar que desde la mitad del siglo pasado una constante en sus proyectos fue minimizar el impacto de su arquitectura en el entorno, la reutilización de sus componentes estructurales y que en muchas de las ocasiones sus estructuras fueron preconcebidas como arquitectura efímera. Los conceptos de una arquitectura amigable con el medio ambiente ya eran manejados por él desde sus primeros trabajos.

El pabellón del japonés fue resultado de estas ideas, una estructura conformada de madera laminada, tubos de cartón y cubierta por papel japonés resistente al agua y al fuego fueron los materiales utilizados para su construcción, que fue considerada la estructura de cartón más grande construida. La forma resultante es un túnel conformado por una sucesión de arcos en una forma de “gusano”. Al terminar la exposición todos estos materiales fueron desmontados y reciclados.

LAS SOMBRILLAS SE CIERRAN

En 2015 Frei Otto recibe de manera póstuma el mayor reconocimiento más importante para un arquitecto, el premio Pritzker. A lo largo de su vida profesional su personalidad fue la de un creador que nunca se conformó con los trabajos realizados, fue un maestro y a la vez alumno porque siempre estuvo abierto a colaborar en equipos multidisciplinarios. Aprovechó todos los medios para seguir experimentando y dejar un documento sólido de los resultados de dichas búsquedas, nunca menospreció un encargo. Así, podemos ver que su abanico de trabajos es amplio. Sus trabajos dan testimonio de su constante evolución, también podemos ver que su lenguaje arquitectónico es universal, quizá las vivencias de su juventud y de manera involuntaria lo llevaron a forjar un sello muy personal, pues el común denominador de todas sus obras es la representación del valor más preciado de la humanidad: la libertad.

Cinco obras fundamentales de Frei Otto

Exposición de Jardines Federales BUGA (1955).

Pabellón Alemán para la Exposición Universal en Montreal (1967).

Estadio Olímpico de Múnich (1972).

Paraguas diseñados para el Tour de Pink Floyd (1977).

Pabellón japonés para la Expo 2000 en Hannover. (2000).

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