Panam: Una firma que le apuesta al nacionalismo para renovarse
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Panam: Una firma que le apuesta al nacionalismo para renovarse

Alguna vez tuvo la distinción de ser el calzado deportivo más común para el uniforme de los estudiantes mexicanos. Logró posicionarse en el mercado latinoamericano.

Su modelo de tenis 084 se transformó en un objeto de culto con calidad de exportación que ha recorrido durante décadas los más diversos caminos.

Hoy día, la estrategia de Producto Auténtico Nacional Mexicano (Panam) para competir en un mercado local dominado por marcas extranjeras consiste en aprovechar el vínculo de 'lealtad' con sus consumidores y consolidar la expansión de sus tiendas. No es menor el interés por conquistar otros mercados emergente, exportar su producto y ganarse un lugar en las preferencias de nuevos consumidores tanto al sur del continente, en Colombia, como allende los mares, en Italia y Alemania.

José Eduardo López Morás, director de Marketing de la empresa, comparte que entre sus diseños más recientes figura una colección de tenis artesanales con bordado huichol cuyas ganancias serán donadas a la comunidad indígena. También destaca el caso de una línea con estampados de Frida Kahlo y una serie de alpargatas con nombres de playas mexicanas.

“Las cosas no pasan por casualidad, trabajamos para una meta, queremos ser una marca de moda (…) hacer una marca de la que el mexicano se sienta orgulloso y que sea accesible para todos los bolsillos”, afirma.

Fundada el 2 de agosto de 1962, gracias a la visión de la familia Pérez y la familia Melhem, esta productora fue símbolo de una industria a la alza y marcó la tendencia de una época en la que los tenis desplazaron poco a poco al zapato formal. Las Olimpiadas del 68 ayudaron a popularizar su uso en México.

A mediados de la década siguiente comenzó a comercializar un modelo icónico que 'inundó' las escuelas mexicanas, el 084, disponible entonces sólo en colores azul o blanco. La pieza cumplía las especificaciones exigidas para completar los uniformes de educación física.

Luego de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, las marcas multinacionales “se comieron una participación muy grande de lo que tenía Panam en el mercado”. Ya entrado el nuevo siglo la compañía lanzó su plan de posicionamiento y expansión.

La competencia de Converse, Nike, Adidas y otros, cuyo mensaje era reforzado por los estereotipos del cine estadounidense, sus deportistas y la cultura pop, plantearon retos importantes para la firma nacional. A esto hay debe agregarse que la apertura comercial coincidió con un periodo en el que el diseño de productos no pasaba por un buen momento.

A partir de 2002, Panam se puso en marcha para posicionarse nuevamente en el gusto de la gente. El esfuerzo encontró su recompensa en el nicho de los jóvenes nostálgicos que adquieren artículos pensando en completar un look vintage que los remita a la infancia. No desaprovechó la oportunidad que le brindó la añoranza y, para lograr su objetivos, hizo alianza con grupos populares como Molotov y Los Ángeles Azules. También llegó a un acuerdo con productos que apelan a la identidad nacional, como la Cerveza Indio. Sociedades de este tipo le han permitido tomar un nuevo aire, mantenerse presente en el escenario mercantil y consolidarse como una opción cómoda para los pies que quieren verse bien.

El fenómeno “hipster”, indica López Morás, contribuyó a que los consumidores revaloraran el modelo clásico en el siglo XXI. El giro fue de tal magnitud que en 2006 la empresa decidió abrir en la colonia Hipódromo Condesa su primera tienda exclusiva. Antes de ese hito se limitaba a distribuir cajas a las cadenas de zapaterías. Hoy día ha inaugurado 55 locales en la Ciudad de México y entidades como Chihuahua y el Estado de México. La meta es llegar a 77 establecimientos que reforzarán la presencia de Panam en destinos como Nayarit, Querétaro, Coahuila y la capital nacional del calzado: León, Guanajuato.

La tela y otras materias primas que se utilizan en su fábrica son mexicanas; la plantilla es de 600 trabajadores (la mayoría mujeres) y en las temporadas de mayor producción puede aumentar hasta los mil empleados. Sus instalaciones en territorio mexiquense, en el municipio de Cuautitlán Izcalli, también maquilan para otras marcas.

Para muchos, sus tenis se mantienen como el calzado de las tres 'b' (buenos, bonitos y baratos) y a pesar de la fuerte competencia que hay en el mercado, esa idea se conserva como una de las directrices de la compañía.

SUPERAR RETOS

Panam ha ido más allá del tradicional modelo de tela blanca o azul, ahora ofrece a los usuarios una completa gama de colores, telas y estilos que han impactado no sólo al mercado juvenil, sino a mujeres y hombres en varios rangos de edad. Fieles a su política de comercio justo, la empresa busc que cada nuevo diseño entregue a sus consumidores un factor de identidad.

La comodidad y los precios accesibles se conjugan con valores agregados como la definición de los femenino, lo juvenil, lo informal o lo más elegante. Sus piezas bien pueden mantenerse encerradas en una paleta conservadora o bien pueden salir disparadas en una combinación que responda a las nuevas tendencias. Esa adaptabilidad pavimenta el camino que recorre la empresa.

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