Una oportunidad que expira con el día: Con los tuyos se llega a tiempo
Familia

Una oportunidad que expira con el día: Con los tuyos se llega a tiempo

La cuestión se torna más compleja si vamos desglosando las necesidades a las que, en el plano ideal, debe dedicarse algún momento del día: el sueño reparador, la alimentación, el ejercicio físico, esparcimiento y recreación, la relación con los demás.

Uno reto complicado es gestionar el tiempo de manera que podamos dedicar una porción significativa a cada uno de los campos en los que, de forma general se divide la vida diaria: el personal, el laboral y el familiar.

La cultura del trabajo, con sus exigencias de una especialización cada vez mayor y mejores resultados en horarios cada vez menos llevaderos, suelen poner en aprietos la dinámica hogareña; las relaciones con los seres queridos tienden a perder en calidad y ganar en complicaciones.

Es común que los responsables del hogar trabajen largas y extenuantes jornadas pensando en que a los suyos no le falte nada; las cuentas por pagar, el cansancio, la presión, las expectativas personales exprimen y ciegan.

Así, aunque lo sepamos, poco podemos hacer para tener presente lo siguiente: uno de los elementos más valiosos e indispensable para el desarrollo armonioso de los hijos es el tiempo que pasan con sus padres.

Se dice fácil pero no es tan sencillo; es el recurso del que menos se dispone si se piensa en todos los asuntos que un adulto responsable atiende, resuelve, cumple y saca adelante.

La cuestión se torna más compleja si vamos desglosando las necesidades a las que, en el plano ideal, debe dedicarse algún momento del día: el sueño reparador, la alimentación, el ejercicio físico, esparcimiento y recreación, la relación con los demás. Si se renuncia a una o varias de ellas se pone en riesgo la salud mental y física así como el rendimiento personal en prácticamente cualquier esfera de acción.

IMPORTANCIA

¿Por qué es importante pasar tiempo con los seres queridos? Toda persona, en los momentos en que no está absorta en las ocupaciones de cada día o sometida al cansancio que provocan los esfuerzos realizados, es capaz de comprender que el tiempo con familiares y amigos contribuye a estrechar lazos, además, al compartir experiencias y momentos de calidad también se consigue un desarrollo sano de la personalidad.

Pasar tiempo en familia es una de las costumbres más sanas para el bienestar emocional y psicológico de los hijos.

Las rutinas obligan a salir temprano por aquello de evitar el tráfico (aunque no siempre se consiga) y a extender la jornada pensando en hacer méritos para ascender o incluso solamente para conservar el puesto. Salir al paso de todos los compromisos a veces implica tomar decisiones que van desde ausentarse por largos periodos de tiempo hasta eliminar esa cápsula de convivencia nuclear que es la 'hora de comer'.

Forma parte de las sociedades y sus ciclos el que algunas costumbres vayan desapareciendo mientras otras van ocupando su lugar, pero ese momento de consumir los alimentos todos juntos tiene un fundamento: favorece el crecimiento sano y feliz de los hijos, especialmente a edades tempranas.

La compañía de los padres y las actividades compartidas son provechosas en diversos sentidos, desde el educativo hasta el lúdico, desde el emocional hasta el cognitivo.

Un plan para el día a día no es integral si no incluye momentos que padres e hijos puedan pasar juntos.

El niño, gracias al acto de departir con él, se siente importante y querido. Eso refuerza la autoestima del menor. También se constituye como un aspecto formativo ya que los pequeños encuentran en el comportamiento de los progenitores un modelo a seguir.

Si los padres se conducen con respeto, con tolerancia y disciplina, y muestran cariño tanto en su relación de pareja como hacia el infante, éste querrá estar con ellos y su personalidad recibirá esa influencia positiva.

La respuesta a conflictos por malos entendidos o disputas derivadas de cuestiones que se califican como incomprensibles, muchas veces tiene como punto de partida una verdad que está escondida a la vista de todos: para conocer a alguien tanto en sus virtudes como en sus defectos hay que pasar tiempo con esa persona.

Reservar unas horas a los seres queridos y que esos instantes sean de calidad, constructivos, afables, redunda en una comunicación eficiente y eficaz, consolida a esa célula básica de la sociedad, incluso ayuda a la salud.

Encontrar tiempo para ello es posible si se organiza el día como se hace con el trabajo: por objetivos. El primero puede ser cenar en familia al menos dos veces por semana en casa o asistir a algún espectáculo cultural o deportivo una vez al mes.

Más opciones que pueden considerarse son salir a comer a un restaurante una vez a la quincena o programar una noche de cine. Destinar un día de descanso para salir a dar la vuelta a un parque y jugar al aire libre.

La alternativa es el desapego y permitir que los menores se vean afectados por crecer en un ambiente en el que parecen no contar.

Si no se le dedica atención al infante, los progenitores no deben sorprenderse si un día descubren que su hijo tiene problemas de autoestima, dificultades para socializar, bajo aprovechamiento académico.

Una rutina distinta bien puede comenzar por dedicar unos momentos a hablar con los seres queridos acerca de cómo les fue en el día. El simple hecho de mostrar interés en conocer un poco más del resto de ellos, ya genera efectos positivos.

Colaborar con los deberes de los críos es una inversión irreprochable, por ejemplo, cuando los padres entran en modo “te ayudo con la tarea”, el niño se siente arropado.

Hay que aprender a ver áreas de oportunidad en tareas cotidianas que se realizan fuera del hogar. Si no se dispone del tiempo suficiente para una salida, una opción puede ser llevar a los menores a comprar la despensa, pasear en el carrito.

A veces, los infantes se portan mal, pero sus actos tienen su origen en el trato que perciben. Su conducta pues, bien puede ser un reclamo por más atención. Que los progenitores y su descendencia convivan eleva el nivel de satisfacción, favorece el equilibrio emocional, incrementa la calidad de vida. Todo sigue el mismo cauce.

Una forma de ajustar el día para hacer frente a los retos personales, laborales y familiares es reservar porciones realistas de tiempo para cada campo y anticipar los obstáculos que puedan surgir.

También hay que tener presente que las personas suelen dar prioridad a ciertas actividades y dejan otras para después, pero ese hipotético momento a veces nunca llega.

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